Mientras espera impaciente la liberación del intendente Carlos José Duarte, su esposa Gloria Marín no cree que el sufrimiento terminará este lunes cuando las Farc entreguen a los 10 militares y policías que permanecen en cautiverio por más de una década. Ella considera que aún está lejos la posibilidad de erradicar el secuestro en Colombia.
Gloria, quien tuvo que asumir las riendas de su hogar ante la dolorosa situación de su esposo, abogó por los cientos de civiles que están en poder de las Farc y que desafortunadamente no cuentan con el apoyo para entablar un proceso de liberación.
“La idea es que se acabe el secuestro, y al acabarse ese flagelo esperamos que también los civiles regresen a casa”, señaló Gloria al manifestar que el siguiente paso para lograr la paz es visibilizar a los secuestrados civiles que según ella permanecen en el olvido. “Hay que buscar que recuperen su libertad porque es muy dolorosa esa condición y no es justo que tengan que enfrentar todo esto solos”.
Si bien es cierto que la realidad del delito del secuestro en Colombia ha cambiado y el número de secuestros cometidos anualmente se ha reducido drásticamente por las acciones del Estado. En los últimos 20 años, este delito contra la dignidad humana ha sido una práctica sistemática y estratégica cometida por grupos armados al margen de la ley contra la población civil.
Según un informe de la Fundación País Libre cerca de 405 personas permanecen privadas de su libertad y en muchos de los casos se desconoce si continúan con vida.
“Tenemos muchas expectativas por el proceso de paz que a partir de las liberaciones se debería iniciar en Colombia. Esta salida negociada es la mejor opción para erradicar tanta violencia y esperamos que los demás grupos armados también dejen de lado el secuestro, porque no es suficiente con que las Farc asuman esa postura”, dijo Gloria, al explicar que los demás grupos violentos deberían seguir ese ejemplo.
“Todos los grupos armados deberían acogerse a esta propuesta de las Farc, porque fácilmente como un grupo puede dejar de secuestrar, ahora los otros pueden aumentar los secuestros y hacer negocio con la vida de las personas”, aseveró.
Trece años de tortura
El hogar que dejó el intendente Duarte es muy diferente. Su hija Jennifer a quien dejó cuando tan sólo tenía 8 años, ahora es toda una mujer y además es mamá. Su hijo Carlos Andrés que tenía 9 meses es hoy un adolecente que se encargó de apoyar su madre y a su hermana.
“Tenemos muchas expectativas porque llevamos trece años sin verlo y estamos con esa emoción y la sorpresa de lo que será ese primer encuentro, de cómo va a reaccionar al ver a sus hijos y sobre todo de cómo va a recibir a Anita nuestra nieta”.
Reconoce que estar sola no ha sido nada fácil. “Afortunadamente en todas las pruebas de supervivencia nos reiteramos siempre lo que sentimos el uno por el otro, siempre nos tratamos de una manera muy especial y de alguna forma ha visto a través de lo que le cuento, cómo están sus hijos y sabe que lo estamos esperando ansiosos”.
Ante la posibilidad de que su esposo continúe en la Policía, Gloria le profesa su apoyo incondicional. “Yo creo que él piensa continuar en la Institución porque contrario a lo que muchos piensan, ellos siempre han estado allí orgullosos de ser policías. Saben que desafortunadamente esa fue la situación que los puso a sufrir y a padecer 12 y 13 años el flagelo del secuestro pero por encima de eso yo sé que él va a llegar a lucir su uniforme con todo el orgullo y pues entonces le voy a brindar todo mi apoyo, porque si se lo brindé antes pues ahora con mayor razón”.
@stefaniematiz