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Instalan mesa de diálogo en Cauca por confrontaciones entre indígenas y autoridades

El levantamiento indígena corresponde a la petición de unas tierras, hoy ocupadas por la industria cañera, que el Gobierno había prometido como reparación por la masacre del Nilo.

02 de marzo de 2015 - 12:09 p. m.
El Esmad controla la zona de confrontación para presionar la salida de los indígenas de las haciendas invadidas. /Fotos: Fernando Rojas
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 La Defensoría del Pueblo concertó crear una mesa de diálogo en Corinto, Cauca, ante los enfrentamientos que se presentan desde el jueves de la semana pasada entre indígenas y fuerza pública. La voluntad de diálogo de las partes se expresó después de que dicha entidad lograra que se pactara una tregua y la suspensión de los operativos de desalojo de dichos indígenas que ya completan más de 96 horas asentados en tierras de un ingenio azucarero. (Vea: La pelea de los indígenas en Corinto)

Con los diálogos se espera poner fin a las confrontaciones entre autoridades y nativos que a la fecha ya dejan más de 60 personas heridas y una muerta.
Los más de 6 mil indígenas han indicado que permanecerán en las haciendas donde están los cultivos de caña de los ingenios Manuelita y Mayagüez hasta tanto el Gobierno les entregue cerca de 20 mil hectáreas para los nativos del norte del departamento y 6.500 hectáreas para el cabildo indígena de Corinto. Entre estos están incluidos predios donde están ubicadas las empresas cañeras de dicho municipio. 

“El Gobierno está enterado del tema y estamos esperando que cumpla para superar esta situación. El levantamiento indígena viene desde el mes de diciembre, cuando fueron tomadas estas tierras por la industria cañera. Aquí es donde hacemos presencia las comunidades. El Gobierno debe entregarnos estos predios porque arriba en la montaña ya no hay tierra para trabajar”, dijo Feliciano Valencia, unos de los líderes de esta movilización autónoma de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca en diálogo con este diario.

La petición se basa en un viejo acuerdo hecho con el Gobierno, en el que este se comprometía a entregar dichas tierras como reparación por la masacre del Nilo en 1991. Sin embargo, ante dicha petición, el Estado indica que las exigencias sobrepasan lo acordado.

Mientras que en la orilla de la fuerza pública se rechazan las vías de hecho y repuesta violenta de los indígenas. Los nativos por su parte denuncian el uso de la fuerza desmedida y, además, la aparición de un panfleto que en la noche del jueves llegó a las oficinas del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), firmado por “Los Rastrojos, comandos urbanos” y titulado “Justicia por un país que no puede seguir de ruana”. Indican los indígenas que en el documento se señala que “por la defensa del patrimonio, la lealtad social y el desarrollo del país, nos vemos en la obligación por tercera vez de llamar al orden a los líderes y organizaciones indígenas del Cauca”. Y concluyen amenazando de muerte con nombres propios a los dirigentes del CRIC y la ACIN: “después no digan que no les avisamos”.

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