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La afición por el fútbol: lo que nunca les arrebataron a los secuestrados

En el libro ’90 minutos de libertad’ Ricardo Henao cuenta las difíciles situaciones por las que atravesaron los retenidos durante su cautiverio y cómo este deporte les permitió sentir que su alma y pasión seguían libres.

23 de septiembre de 2016 - 06:25 p. m.
Ricardo Henao presenta su libro. / Cristian Garavito
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El periodista deportivo Ricardo Henao Calderón reunió los relatos de las vivencias por las que atravesaron cinco secuestrados de las Farc y de cómo el fútbol se convirtió en su mejor arma para sobrevivir al cautiverio. Sus cuerpos estaban privados de la libertad, pero su mente y pasión por este deporte seguían libres y así lo quiso plasmar en su libro ’90 minutos de libertad’ de la Editorial Planeta. En donde además mezcla tres elementos: la dureza del secuestro, el valor social que tiene el fútbol y la radio como gran elemento de comunicación. (Lea: Un museo para no olvidar que las Farc secuestraron) Henao, conocido por su particular frase “no se muevan, ya regresamos”, estudió periodismo en la Inpahu y completó su carrera en la Universidad de los Libertadores de Bogotá. Apasionado por el deporte, este caldense de 48 años, decidió dedicar desde hace 30 años su vida al periodismo deportivo, consagrándose en la radio y en la televisión. En 2005 ganó el premio de Periodismo de Simón Bolívar en la categoría de Mejor Entrevista en Televisión. (Lea uno de los capítulos del libro)  La idea surgió luego de que Henao viera el video de supervivencia del sargento Luis Arturo Arcia en 1998, quien ostenta el terrible récord de ser la persona que duró más tiempo secuestrada por las Farc, en donde portaba una camisa gris que en la parte superior derecha llevaba un enorme escudo del equipo Independiente Santa Fe, que además él mismo había bordado. En los videos que sus secuestradores le permitían hacer, trataba de enviarle un mensaje a los hinchas y al cuadro técnico del onceno bogotano. Algo que despertó la curiosidad del periodista. (Lea: Colombia deja para la historia medio siglo de conflicto armado con las Farc) “Me llamó mucho la atención y siempre quedé con la impresión del porqué del asunto y cuando Arcia volvió a la libertad en 2012 lo contacté. Empecé a encontrar un mundo del fútbol en medio del secuestro y valía la pena ampliar las historias. Busqué más relatos que coincidieran con la primera impresión que me había dejado Arcia: en el secuestro se vivió la pasión por este deporte y fue un elemento importante para mucha gente que estuvo en las selvas colombianas durante 8, 10, 12 y hasta 14 años”, aseguró Henao a El Espectador. (Lea: Libertad tras 12 años cautivo es un renacer: Luis Mendieta) Por la relevancia que tuvo este relato en Henao, se convirtió en el primer capítulo del libro. La historia de Arcia, quien fue secuestrado el 3 de marzo de 1998 en Caquetá durante la toma de la base militar de El Billar, tuvo un final feliz: su retención terminó en abril de 2012. Tres meses después cumplió el sueño de ver campeón en el estadio El Campín de Bogotá, después de 37 años, a su equipo del alma, ese que por momentos lo libró del encierro tan dramático por el que atravesaba. (Lea: “La mejor reparación es la paz”: Alan Jara) Además de ser el primer capítulo, la historia de Arcia le sirvió a Henao para resaltar las principales características que debían tener los otros testimonios que completarían su libro. “Entrevisté a muchas personas, pero algunas no recordaban detalles. Así que escogí a personajes que tienen un buen complemento en torno al relato doloroso que sufrieron durante su secuestro y su afición, amor, por el fútbol. Por esta razón elegí al general Luis Mendieta, el intendente de la Policía Jorge Trujillo Solarte, a Alan Jara exgobernador del Meta y al excongresista Óscar Tulio Lizcano”, afirmó Henao. (Lea: El perdón duerme con las palabras) El libro llega en un momento muy importante para Colombia, justo cuando está a punto de firmarse la paz con las Farc. El texto de 195 páginas invita a los colombianos a refrescar la historia que ha vivido el país y el terrible dolor que generó el secuestro en muchas personas y, además, recalca que estos desafortunados sucesos no se pueden volver a repetir. (Lea: Por secuestros, Farc le piden perdón al país) A lo largo del proceso de entrevistas, investigación y escritura, Ricardo Henao encontró que el fútbol y el secuestro tienen una estrecha relación. “Hubo tantas cosas que vivieron entre ellos mismos por este deporte, como: las apuestas cuando jugaban y la manera cómo hacían los balones al recoger el pelo cuando se motilaban y lo usaban como relleno. Ese tipo de cosas realmente fueron muy importantes y el fútbol cobró una relevancia mayúscula. La gente no se imagina hasta no poder entender y leer un libro como este lo que significó el deporte para los secuestrados durante todos esos años”, concluyó Henao. (Vea: Así viven guerrilleros de las Farc los que serían sus últimos días en la guerra) La pasión que generó este deporte en los secuestrados fue bien recibida por parte de sus carceleros, pues como lo explica Henao en el segundo capítulo, “ellos permitían que los uniformados estuviesen ocupados, distraídos, pensando en fútbol, jugándolo, en vez de estar maquinando rebeliones o posibles fugas”. (Lea: A 11 días del plebiscito por la paz, el «Sí» sigue siendo mayoría) Muchas de las personas que pasaron varios años de su vida privados de la libertad llenos de historias amargas, como el testimonio del general  de la Policía Luis Mendieta cuando le contó a Henao que el fútbol es una verdadera pasión porque calmaba sus angustias y contrarrestaba sus dolores en el cuerpo y el alma. Una difícil situación que Henao logró plasmar en las hojas de este libro. Por eso, como lo dice en el prólogo el periodista deportivo Hernán Peláez «si bien el cuerpo estuvo secuestrado, sus mentes permanecieron siempre libres para anhelar los abrazos y besos de sus familiares y soñar con su libertad”. (Vea: Histórico: imágenes de la entrega del acuerdo final de paz al consejo de seguridad de la ONU)

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