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La muerte de un rapero

Grababan un video en el que fingían disparar con armas descargadas. Una de ellas resultó con balas y ahora el agresor tiene casa por cárcel.

11 de enero de 2012 - 05:10 p. m.
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El caso resulta tan inaudito como el de la muerte de Brandon Lee en pleno set de grabación de la película El cuervo, el día en que lo impactaron con una bala real en vez de las de salva previstas para la ocasión. Se dijo de todo, hasta que se trató de un crimen en retaliación contra la industria cinematográfica a la que tiempo atrás se le había endilgado responsabilidad en la también trágica muerte del legendario actor Bruce Lee, padre de Brandon, durante la filmación de El juego del miedo.

Hubo todo tipo de especulaciones. Como las hay hoy en Barranquilla tras la muerte del rapero Andrés Felipe Santana, más conocido como Felo, al recibir un impacto de bala en el tórax durante la grabación de un video musical de su grupo Sangre Latina.

“Como Felo era el director del video, señalaba al que estaba actuando y le decía que apuntara a la cámara. Yo estaba detrás de Felipe. En uno de esos movimientos Johnny jaló el gatillo, pero sin intención. Fue un momento verdaderamente trágico. Se escuchó el estruendo del disparo. Felo empezó a gritar “me diste un tiro, me diste un tiro” y Johnny puso el arma en el suelo y se agarró la cabeza”. Así fue el drama, según Christian Torres, un amigo del artista.

El arma con la que su amigo y colega Johnny Giraldo (Fat One) le disparaba a Felo en la escena, debió estar descargada en la vida real.

La película continuó. Fat One destruyó la cinta del video, huyó y, finalmente, se entregó con la promesa de ayudar a reconstruir los hechos. Dio declaraciones a los medios a favor de la prohibición del porte de armas y pidió perdón a la familia de su amigo muerto, aunque no se le veía muy agobiado.

En el barrio Las Nieves, uno de los más deprimidos de Barranquilla, los vecinos aún no salen de su asombro. Saben que Sangre Latina estaba compuesta por muchachos de la zona y hasta recuerdan que no es la primera vez que grababan un video para sus letras fuertes que, como lo reconoció ayer Fat One, generalmente hablan de violencia, porque ese es el tema del que más saben.

Las autoridades investigan si en realidad se trató de un error y las balas estaban en el arma por accidente o si Fat One era consciente de que estaba cargada y mató a propósito a su mejor amigo de infancia. La Fiscalía le imputó cargos por homicidio culposo y porte ilegal de armas, aunque Fat One sólo aceptó el primero y ahora tiene casa por cárcel.

Y hay más ingredientes que le dan un tono irreal a la situación: los familiares de la víctima no entablarán acción judicial alguna por la muerte de Felo.

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Como decía El velorio de un coleto, uno de sus temas musicales, los amigos tampoco van a llorar. Están tristes, sí. Pero prefieren recordarlo con la alegría que lo caracterizaba. La que dejaba salir cada que interpretaba uno de sus más recientes éxitos alternativos: “Cuando yo me muera no quiero que me lloren, háganme una fiesta con drogas y licores, que se hagan tiros, compa dame un pase y que todas las leas canten mis canciones”.

El misterio apenas comienza y los dolientes de Felo, quien apenas tenía 27 años, esperan que la resolución del mismo no se tarde tanto como la de Brandon Lee, cuya desaparición sigue despertando teorías de conspiración, de amor y hasta de celos profesionales. A punto de cumplirse 19 años de la muerte del actor de Hollywood, con los recursos técnicos más sofisticados a su alcance y pese a la enérgica presión para que se sepa quién mató a Lee, su caso no se aclara. Ojalá en Barranquilla no pase lo mismo.

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