En medio de las marchas por el paro nacional de este jueves 21 de noviembre y los mensajes diversos que se leían en pancartas y afiches, sorprendieron algunos jóvenes que portaban en sus camisetas blancas y en los pendones que exhibían un logo que solamente decía «El Paredón».
En medio de las tensiones previas, no faltó quien pensara que se tratara de alguna velada amenaza o infiltración en las marchas. El Espectador quiso descifrar el extraño mensaje y los marchantes explicaron que es una iniciativa que busca transformar la indignación y la protesta que representa este paro en acciones que permitan superar todos esos problemas por los que se salió a marchar.
«Lo primero que tenemos que hacer es visibilizar ese paredón que hemos construido y que es el gran obstáculo para el desarrollo del conocimiento», dijo uno de los jóvenes que llevaba la pancarta.
Los marchantes repartieron un manifiesto en el que se explican los principios que guían esta iniciativa y que confían que más y más colombianos hagan propios.
El movimiento se basa en la idea de que en momentos cumbres como el que está viviendo América Latina, en particular, pero el mundo entero también, en el que se llega al punto de que no se ha podido lograr el desarrollo y bienestar para todos por el mismo modelo ecónómico –origen de las protestas actuales–, es necesario derribar los obstáculos y edificar unos nuevos consensos.
Es es el «paredón» que pretenden visibilizar como paso necesario para poder derrumbarlo entre todos en mayo de 2021.
La fecha no es gratuita. Es un homenaje, y reconstrucción moderna, del Cristal Palace de Londres, con su apuesta a la creatividad, a la innovación y a la libertad de pensamiento. «El primero de mayo de 1851, se inauguró la primera exposición universal de los trabajos de industria de las Naciones y se colocó el último módulo para que el edificio Cristal Palace en Londres se convirtiera en el escenario de la naciente economía del conocimiento», dice el manfiesto.
E interpreta que en ese momento el mundo recibió el mensaje claro que «los países cuando invierten en educación y las sociedades cuando privilegian el conocimiento serán viables, equitativas y autónomas».
Algo similar a ese momento es lo que se quiere replicar ahora. Porque, dicen, tal parece que aquel mensaje no se entendió y por eso, «en lugar de construir uno o muchos edificios que permitieran educar y estimular la investigación y el desarrollo tecnológico, levantamos un paredón que obstaculizaba la libertad de pensamiento».
De ahí viene la propuesta disruptiva, que consiste en que el 1 de mayo de 2021, 170 años o 2040 meses después de aquel grito sobre «la importancia de la libertad de pensamiento como motor de transformación, equidad y desarrollo», se derribe ese paredón que se ha de construir con 2040 modulos en forma de ladrillos que representen la inequidad, la intolerancia, indolencia, la injusticia social, la falta de oportunidades, la corrupción y el desempleo.
Con un requisito: «demostrar que somos capaces de organizarnos y de convertir esa indignación en plataforma de transformación».
Aquí está el manifiesto completo de El Paredón que se repartió en la marcha y que explica la curiosa pancarta que muchos no entendieron: