Por primera vez en casi cinco décadas, desde que comenzaron a diseñarse caminos de paz para Colombia, se prueba un esquema distinto de los diálogos Gobierno-insurgencia. En Mainz (Alemania), aunque sólo están en la mesa del debate voceros del Eln y brillan por su ausencia delegados de las Farc, la novedad es que el otro interlocutor no es el poder Ejecutivo sino la sociedad civil.
Aunque varios analistas de la sociedad colombiana sostienen que “en el país no existe una sociedad civil organizada”, sí salta a la vista que de conformidad con los acontecimientos de los últimos días, se siente una actitud nueva entre los colombianos, manifiesta en el deseo de participar en la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado que vive la Nación.
Podría pensarse que el punto de partida de esta nueva actitud tiene soporte en la Constitución de 1991, que les otorgó prelación a los mecanismos de participación ciudadana, como ejes de una sociedad pluralista y democrática. No cabe duda de que instrumentos como la tutela, la acción de cumplimiento o la consulta popular han vigorizado el interés ciudadano por ejercer un auténtico cogobierno.
El detonante
No obstante, cabe también reconocer que los desafíos que ha vivido el país en los últimos años contribuyeron para despertar esa sociedad civil que hoy exterioriza un inocultable liderazgo.
Basta recordar lo acaecido en agosto de 1995, cuando declinó de su misión el ex comisionado de paz Carlos Holmes Trujillo, y un grupo de líderes del país, integrado por la Iglesia Católica, constituyó la Comisión Nacional de Conciliación, que le ha dado notable protagonismo a la sociedad civil.
Posteriormente vino la votación de 10 millones de sufragios, el 26 de octubre de 1997, en favor del denominado Mandato Ciudadano por la Paz, una expresión de la sociedad civil en favor de una salida negociada al conflicto armado, y por la búsqueda de soluciones viables en aspectos específicos como los menores en la guerra o el tema de los secuestros.
Aunque el Mandato Ciudadano por la Paz es sin duda el mayor avance de la sociedad civil en su nueva postura ante el conflicto armado, no es la única expresión. En abril de 1998 fue sancionada la ley que crea el Consejo Nacional de Paz, y éste sí que resulta un aporte significativo, pues no restringe la búsqueda de la reconciliación a los gobiernos de cuatrienios.
En los últimos meses, también como respuesta a desafíos a la concordia, han nacido instancias tales como el Frente Social Amplio, la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz u organizaciones menores a nivel regional o de localidades. No son más que nuevas expresiones de la sociedad civil, que particularmente en Mainz tuvieron su carta de presentación para negociar el conflicto armado.