¿En qué consiste su propuesta para la rectoría?
Mi propuesta es en dos campos. Primero, el mejoramiento de la calidad académica, el reforzamiento académico, y la gestión administrativa. A eso hay que sumarle que todos somos conscientes que la universidad requiere, infraestructura y patrimonio.
¿Cómo ve el financiamiento?
Para poder realizar cualquier propuesta se necesita un financiamiento, se necesita que el Estado financie la educación pública. La función de la universidad no es salir a buscar plata. Tiene que estar financiada por el Estado; puede generar algunos recursos, pero yo confíe en que ahora que se discute la ley general de educación se pueda llegar a unos acuerdos para que el incremento en el presupuesto esté por encima del IPC al menos en un 3%.
¿La universidad debe alimentarse de fuentes de otro tipo (privadas, por ejemplo)?
Hay fuentes de financiamiento adicionales, pero no como misión prioritaria. Uno no le puede quitar las obligaciones al Estado y reemplazarlas por acciones netamente privadas. No podemos depender de la generación de recursos propios a través de proyectos de extensión. Si se da es maravilloso, pero la universidad en principio debe reclamar del Estado el financiamiento que requiere.
La universidad tiene los más altos índices de productividad, tiene los docentes mejor calificados. Cumple con las condiciones para trascender internacionalmente. Eso exige recursos, no basta sólo la intención de serlo.
¿Por qué quiere ser rector?
Uno nunca se vincula con la aspiración de ser rector. Es algo que cuando uno es docente raso jamás se lo imagina. Pero los mismos colegas y los estudiantes le piden que asuma otro cargo y luego llega el momento donde hay una madurez suficiente para asumir la rectoría, hay un conocimiento de las sedes, de los problemas de la universidad, de los estudiantes.