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Las cuentas pendientes de las Farc tras 52 años de guerra

Para sellar el acuerdo final se aceptó que las Farc, en vez de someterse a la justicia ordinaria, se acojan a la Jurisdicción Especial para la Paz. Estos son algunos de los graves crímenes que podrían juzgarse a través de este mecanismo tradicional.

26 de septiembre de 2016 - 10:38 a. m.
Las Farc en la zona de distensión de San Vicente del Caguán. / Foto: Archivo.
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La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) será el mecanismo con el cual los actores del conflicto armado colombiano y civiles que lo alimentaron podrán someterse, según lo que se pactó en La Habana entre el Gobierno y las Farc pactó en el punto de justicia y víctimas. Para evitar la justicia ordinaria, los guerrilleros, rasos o jefes, tendrán que comprometerse con el esclarecimiento de sus actuaciones dentro del conflicto, reparar a las víctimas y nunca volver a utilizar las armas con fines políticos. En consecuencia, la exigencia de compromiso con la verdad, la justicia y la reparación es clave para recibir los beneficios del modelo de justicia transicional que nace con el acuerdo. Estos son algunos de los hechos que, tan graves como fueron, serán remitidos a la JEP para su juzgamiento. (Vea el especial Rumbo a la paz)

1. Masacre de La Chinita

El 23 de enero de 1994 un comando armado de las Farc mató a 34 desmovilizados del EPL y una mujer en Apartadó (Urabá antioqueño), que concurrían a una fiesta comunitaria del municipio. Para aquella época, en esta región del país las disputas políticas y armadas entre excombatientes del EPL, paramilitares, guerrilleros de las Farc e incluso el M-19, dejaron aproximadamente 5.000 muertos desde 1994 a 1998. Recientemente las Farc pidieron perdón por este crimen.

2. La toma de Mitú

Unos 1.500 hombres de las Farc se tomaron la capital de Vaupés el 1º de noviembre de 1998. Destruyeron gran parte del municipio, 37 personas murieron y 61 integrantes de la Fuerza Pública fueron secuestrados. El Estado fue condenado en 2015 porque, durante las 72 horas que duró la toma guerrillera, fue inoperante ante los llamados de auxilio de los habitantes del municipio.

El Gobierno de Andrés Pastrana recibió fuertes críticas por esta toma guerrillera. Era la primera vez que la guerrilla emboscaba la capital de un departamento. En ese momento, Mitú solo contaba con 120 miembros de Fuerza Pública para confrontar a la guerrilla. Tres semanas después de la toma, Andres Pastrana creó la zona de distensión en San Vicente del Caguán para iniciar diálogos con las Farc.

3. Masacre de la familia Turbay Cote

Miembros de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc, el 29 de diciembre de 2000, asesinaron con tiros de gracia a siete miembros de la familia Turbay Cote. Los guerrilleros detuvieron una caravana de carros que transitaba por la vía hacia Puerto Rico (Caquetá) y obligó a todos sus ocupantes a descender de los vehículos.

En los hechos murió el congresista Diego Turbay Cote, en ese momento presidente de la comisión de paz de la Cámara de Representantes. También perdieron la vida su madre, el arquitecto Jaime Peña Cabrera, Edwin Angarita Alarcón, Mail Bejarano Martínez, Dagoberto Samboní Uni y el conductor del vehículo, Rafael Ocasiones Llanos.

4. Asesinato de monseñor Isaías Duarte Cansino

El 16 de marzo de 2002, quien fuera recordado en el Urabá Antioqueño y en el Valle del Cauca como “el apóstol de la paz”,  monseñor Isaías Duarte Cancino, fue asesinado. Un juez de primera instancia condenó a miembros del secretariado de las Farc por el crimen, como los negociadores de paz Iván Márquez y Pablo Catatumbo, pero en segunda instancia el fallo fue reversado por falta de pruebas contundentes. 

No obstante, a pesar del fallo absolutorio, la justicia sí dejó claro que la hipótesis de que las Farc fueran responsables era totalmente plausible. Duarte Cancino fue uno de los principales críticos de las Farc. 

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5. Masacre de Bojayá

Han pasado 14 años desde que un cilindro bomba lanzado por las Farc acabó con la vida de entre 79 habitantes del municipio chocoano de Bojayá. Los pobladores, que se encontraban en la capilla ese 2 de mayo de 2002, se había refugiado allí para evitar ser alcanzados por las balas del bloque paramilitar Elmer Cárdenas de y las Farc, que llevaban varios días en combate.

El miembro del secretariado de las Farc Pastor Alape, en diciembre de 2015, fue a Bojayá junto con otros miembros de esa guerrilla para pedir perdón y expresar su arrepentimiento por la cruenta masacre que aún enluta a sus pobladores. Los familiares de quienes perdieron la vida en este hecho no han podido enterrar a sus muertos, ya que muchos de los cuerpos aún están sin estar plenamente identificados.

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6. Atentado contra El Nogal

El 7 de febrero de 2003, en el exclusivo club El Nogal de Bogotá, la columna móvil Teófilo Forero de las Farc logró ingresar un carro con carga explosiva. La explosión acabó con la vida de 36 personas e hirió a casi 200. Uno de los empleados del club El Nogal, John Fredy Arellán, colaboró con el grupo guerrillero para ingresar el vehículo con 200 kilos de explosivos. 

Cuando las autoridades reconstruyeron el atentado establecieron que Arellán, quien era instructor de squash, tenía un tío asociado al grupo guerrillero y fue el encargado de ingresar el Renault Megane rojo colmado de dinamita. Su hermano, Herminusl Arellán, también fue condenado. 

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Tres días después del atentado terrorista, el entonces alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, convocó a una marcha para repudiar todos los actos terroristas que sucedían en el país. La concurrida marcha, la cual inició en el parque Renacimiento y terminó en el parque Simón Bolívar, reunió a miles de personas y fue encabezada tanto por el alcalde capitalino como por el vicepresidente de entonces, Francisco Santos. Por estos hechos también fue condenado en 2009 alias el Paisa, cabeza de la temida Teófilo Forero.

7. Los 11 diputados del Valle

El 11 de abril de 2002, un comando de hombres de las Farc irrumpió en la Asamblea del Valle y, con engaños, secuestró a 12 de sus diputados. Cinco años más tarde, en junio de 2007, 11 de ellos fueron masacrados. Muchos recibieron impactos por la espalda o tiros de gracia con fusiles AK-47. El único sobreviviente fue Sigifredo López, quien recobró la libertad en febrero de 2009.

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Hace un par de semanas, ante los familiares de los diputados que fueron asesinados, las Farc pidieron perdón por este crimen.

8. Masacre de La Gabarra

El 16 de junio de 2004, miembros del bloque 33 de las Farc asesinaron a 34 campesinos que cultivaban coca para los paramilitares del frente Fronteras. Unos 50 guerrilleros llegaron a la hacienda El Águila, de este corregimiento de Tibú (Norte de Santander). Para la época, Farc y «paras» se disputaban ceca de 40.000 hectáreas de cultivos de uso ilícito.

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9. Masacre de los indígenas Awá

El 4 de febrero de 2009, guerrilleros de las Farc asesinaron a 11 miembros del resguardo indígena de los Tortugaña Telembí, en Tumaco (Nariño), después de ser acusados de ser colaboradores del Ejército. Dos mujeres víctimas del grupo subversivo estaban embarazadas. Al parecer, cuatro de las víctimas fueron desmembradas y arrojadas al Río Bravo.

La matanza generó que cerca de 400 indígenas se desplazaran. Muchos de ellos, años después, todavía temían volver a sus territorios. Daniel Loasaluzán Rodríguez, José Miguel Castro Bibicuis y Carlos Enrique Malpú, miembros de  la banda Los Cucarachos, al servicio de las Farc, fueron condenados a 52 años de prisión en octubre de 2010 por el homicidio de los 11 indígenas. Un miembro de las Farc, Serafín Cortés, acaba de ser condenado también por la muerte de tres menores de edad que fueron víctimas de esta masacre. 

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