Aún hay recursos y suficiente capacidad de respuesta. En esta ocasión, el invierno ha golpeado de modo menos enérgico que el año pasado: el grado de afectación ha sido 85% menor. Mientras que entre marzo y abril de este año 12.522 familias fueron afectadas, el año pasado dicha cifra fue de 100.697.
Sin embargo, si bien es un aliciente —pese a que muchas de las obras de mitigación no fueron concluidas o resultaron afectadas, de nuevo, por el aumento de las lluvias—, las entidades encargadas, entre ellas la Cruz Roja, siguen atentas por un posible incremento de las precipitaciones.
Esta primera temporada de lluvias es común en Colombia y durará hasta junio, según el Ideam. Los últimos datos recogidos por la Dirección Nacional de Gestión del Riesgo (Ungrd) apuntan que 60.000 personas en 28 departamentos del país han resultado damnificadas. Dicho de otro modo: el 62,4% de los departamentos han tenido, desde mediados de marzo, más de 300 eventos entre derrumbes, anegaciones y daños en las vías y las casas.
Ayer, en Ubaté (Cundinamarca), más de 200 hectáreas quedaron bajo las aguas después de que se abriera un boquete de 45 metros de longitud en un jarillón de la laguna de Fúquene. En Huila, mientras tanto, las lluvias destruyeron buena parte de las vías terciarias del departamento. Por su parte, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca afirmó que la fuerte lluvia que se tomó la ciudad hace dos días superó el récord histórico.
De acuerdo con las últimas cifras de la Ungrd, Amazonas, Bogotá y Cauca se encuentran en alerta roja por el incremento del nivel de sus ríos principales. Amazonas, Valle del Cauca, Huila, Caldas, Cundinamarca y Boyacá son los departamentos más afectados. Las lluvias persisten, con una pequeña influencia del Fenómeno de la Niña, en la Zona Andina.