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‘Lo que nos pasó no tiene antecedentes’

El Gobernador de Santander le sale al paso a las críticas sobre su gestión frente a la crisis vial del departamento generada por el invierno.

16 de enero de 2011 - 04:00 p. m.
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Al menos tres veces Horacio Serpa Uribe ha recorrido a pie los tres kilómetros de la carretera Bucaramanga-Barrancabermeja que se desplazaron 100 metros y se hundieron 15 metros por causa del invierno y la falla geológica de La Leona.

Diez veces más ha sobrevolado la zona en compañía del presidente Juan Manuel Santos; el ministro de Transporte, Germán Cardona; el comandante de la Policía de Carreteras, general Rodolfo Palomino; funcionarios de su despacho o dirigentes gremiales. Hasta su esposa, Rosita, lo ha acompañado en sus travesías, a pesar de tener Serpa Uribe una rodilla afectada por el disparo que se le salió a uno de sus escoltas hace dos décadas.

Pero la controversia está abierta: ¿el Gobernador de Santander ha hecho lo suficiente ante la magnitud del desastre? ¿El santo hace el milagro? ¿cuánto estará remediada la enfermedad? A estas preguntas responde Serpa Uribe.

¿Qué les dice a personas como Helí Montero y Juan Bautista Rincón, quienes aseguraron a este periódico que aparte de un mercado que ya se les acabó, no han recibido más ayuda?

Que tienen razón en cuanto a sus reclamos sobre las indemnizaciones que habrán de dárseles por razón de la casa, de sus cosechas, de su trabajo, porque hasta ahora se les ha brindado exclusivamente ayuda humanitaria. Ahí cerca al sitio de La Leona hay una escuela que es la de La Renta, y en ese lugar se ha improvisado un albergue, en donde han estado 16 familias a las cuales se les ha enviado la ayuda inmediata en alimentos, kit de cocina y aseo, colchonetas, etcétera, pero desde luego es una situación muy incómoda. En el sitio de la emergencia, que es una cosa bastante grave, estuve desde el primer día y he estado muchas veces y he recorrido la carretera en diferentes oportunidades. Sé que hay personas que además de sus casas perdieron sus cosechas, que tienen deudas con el Banco Agrario y esas diligencias se han hecho incluso con la financiera Coomultrasan para efectos de ver de qué manera se les brinda una atención a estas personas.

¿Cuánto le cuesta a Santander esta catástrofe en las carreteras?

Todavía es imposible hacer el cálculo. Hasta ahora estamos en la etapa de reparación de las vías para poder dar paso provisional. Los costos de reparación de las vías nacionales, entre ellas la carretera Bucaramanga-Barrancabermeja y Bucaramanga-El Playón, serán por cuenta del Gobierno Nacional. En el caso de la primera, abajo de La Renta, la destrucción fue tremenda en un tramo de tres kilómetros. Según los expertos la carretera se corrió lateralmente más de 100 metros y se hundió más de 15 metros. En una reunión de la Cámara de Comercio de Bucaramanga hace diez días se tomó la decisión de que se hiciera una inversión en este sitio para abrir paso provisional. Allí estuvimos con el director de Invías y se habló primero de una inversión de $3.000 millones ($2.000 millones de Invías y $1.000 de Isagén), pero hubo dificultades técnicas para lograr un acuerdo, entonces Invías dispuso una contratación que es la que está trabajando. En este momento se está haciendo una inversión de $2.300 millones, y la idea es que en el término de los próximos días se pueda dar paso a vehículos livianos y luego unos diez días más para que haya paso para vehículos grandes. En este momento no hay una decisión sobre el particular. Nadie sabe qué va a pasar con esa carretera. Pero quiero agregar que no es cierto que Bucaramanga esté aislada porque tiene comunicación con Bogotá, donde hubo una fractura muy grande en Teherán, al lado de El Socorro, e inmediatamente con la concesión Comuneros se pudo abrir el paso; hay paso también en la carretera Bucaramanga-Pamplona-Cúcuta-Venezuela; hay un tránsito para comunicarse con el Magdalena Medio por la Transversal del Carare (Barbosa-Vélez-Landázuri-Cimitarra-Puerto Araújo), que no está en muy buenas condiciones pero no se ha cerrado; no es la maravilla, pero ha servido.

Usted aseguró que para hoy ya deben estar pasando vehículos livianos por La Renta-La Leona, ¿se está echando la soga al cuello?, ¿no le da miedo que el clima, los ingenieros o la falla geológica lo hagan quedar mal?

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Pues uno piensa con el deseo y el deseo es que eso se abra. Imagínese si no voy a tener interés con Barrancabermeja si es mi propia ciudad, pero también me apoyo en los técnicos. Es una opinión que hemos hablado con quienes están haciendo el trabajo. Usted tiene razón: si vuelve a llover, podemos vernos en aprietos, pero es que eso sí se escapa a nuestro manejo. La situación es muy grave. Yo conozco esa ruta desde antes de que la hicieran y muchas veces hubo derrumbes y tuve que hacer trasbordo por esa carretera, pero nunca la situación fue como ahora. El general (Rodolfo) Palomino dijo que “esto parece cosa del demonio”. Es que parece que eso lo hubieran destruido con unas bombas… es como una cosa de la guerra. La primera fractura no fue ahí, sino más allá de Tienda Nueva, antes de llegar a La Fortuna, donde se cayó un pedazo de banca muy grande. Ahí estuve al día siguiente y ahí se hicieron unos trabajos muy rápidos por parte del Gobierno Nacional, y cuando se estaba abriendo paso vino el otro desastre, que fue realmente impresionante.

El alcalde Fernando Vargas declaró que el Gobierno no les ha dado “ni una panela” a los damnificados en Bucaramanga. ¿Ha ocurrido lo mismo en el resto del departamento?

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El Gobierno Nacional ha estado muy atento. Aquí estuvo el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, y han mandado ayuda humanitaria consistente en mercados, artículos de aseo, colchonetas, y parte de lo que nosotros hemos entregado es del Gobierno Nacional. Lo que sí es cierto es que recursos para atender construcción de viviendas o de carreteras no hay. Es que es obvio, eso hay que entenderlo porque nadie tiene plata para eso. La gente piensa que cuando se decreta una emergencia es que se abren las cajas fuertes de los bancos y las ponen a disposición del Gobierno. Eso no es cierto. La emergencia aligera los trámites, pero la plata es la misma. En una reunión de la semana pasada con empresarios me tiraron las orejas porque no se veía la plata y que “dónde estaba la reconstrucción”, yo les dije que plata para la reconstrucción no ha habido todavía porque entiendo que un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene que tener unos trámites y que vender las acciones de Ecopetrol tiene que tener otro trámite. Pero salí preocupado y me pregunté si es que nosotros somos más bobos que los demás, como están pensando algunos. Entonces llamé a mi amigo el gobernador de Atlántico, Eduardo Verano, para pedirle la fórmula para que también nos manden plata a nosotros porque la gente está impresionada que a la Costa Atlántica les han mandado billones de pesos, y me respondió que estaba a punto de llamarme “porque a nosotros tampoco nos ha llegado plata”. Están haciendo la reparación del Canal del Dique, como aquí también están haciendo reparaciones en las carreteras, pero plata para la reconstrucción todavía no ha habido.

¿Los empresarios lo han apoyado o lo dejaron solo?

Ellos han sido solidarios y han estado congregados alrededor del Comité de Gremios y de la Cámara de Comercio. Entiendo que  se están perjudicando notablemente. El drama de pollos lo siento en el alma. No tengo momento de sosiego pensando en eso y ellos tienen razón en reclamar. Cuando reclaman soluciones es porque están viviendo una pesadilla muy grande; lo que pasa es que a veces ocurre que la gente no piensa sino en lo de su sector y yo tengo el deber de decirles que ha habido muertos y hay 12.000 damnificados directamente, hay quienes están viviendo en albergues y tenemos que conseguir comida, hay gente sin empleo y hay gente que perdió sus cosechas.

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¿La paciencia y comprensión de los transportadores tienen límites o que aguanten ‘hasta que San Juan agache el dedo’?

No me gusta usar la palabra “paciencia”, más bien la palabra “conciencia”. Si todos tenemos conciencia de lo que ha pasado y si todos miramos lo que se ha venido haciendo, llegamos a la conclusión de que no ha sido posible encontrar una solución inmediata en el caso de la carretera a Barranca porque es imposible; una solución inmediata en el caso de El Playón, muy difícil. En todas partes hemos estado, a todos los lugares hemos mandado ayuda humanitaria e incluso estuvimos dos días encerrados mirando el presupuesto de este año y modificando nuestro plan de acción para atender las situaciones de la emergencia.

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¿Qué les responde a quienes dicen que este desastre le quedó grande a Serpa?

Ya me acostumbré a que cuando a uno lo acusan de algo, uno no tiene por qué defenderse, sino que si está en el ejercicio de lo público es la propia comunidad la que tiene que decir. Generalmente quienes dicen esas cosas son los que nunca hacen nada y se dedican a cruzarse de brazos a esperar a que les solucionen todos los problemas. Hay otros que opinan diferente e incluso me causó gracia que alguien dijo que si la camisa que usa Serpa le queda grande es porque está a la medida de Colombia.

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