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No se quieren ir

Autoridades dicen que búsqueda de cuerpos en el barrio Cervantes ya terminó. Planean los pasos a seguir para atender a los damnificados. La ciudad sigue en alerta roja.

10 de noviembre de 2011 - 06:05 p. m.
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En Manizales las autoridades terminaron oficialmente las labores de rescate y recuperación de cuerpos, que concluyeron con un doloroso saldo de 48 víctimas fatales: hombres, mujeres y niños que murieron atrapados por el alud de tierra que se desprendió en la madrugada del pasado sábado y que destruyó 14 viviendas, averió otras 10 y obligó a otras 150 familias a desalojar sus casas de manera preventiva.

Pese a que hace tres días se tenía un registro de 20 personas desaparecidas, con el paso de los días se fue depurando la lista. Hoy todas las familias que esperaban el rescate de sus parientes ya encontraron alivio o les están dando sepultura. En la zona se adelanta ahora la remoción de escombros y las autoridades planean los pasos a seguir con las familias que lo perdieron todo y las que tuvieron que abandonar sus hogares.

“Ya cotejamos las listas y aparentemente no falta nadie. Todas las familias ya encontraron a sus seres queridos. Sin embargo, vamos a tratar de remover todos los escombros con mucho cuidado por si de pronto hay otros cuerpos en la zona”, dijo Sandra Inés López, directora de la Oficina Municipal para la Prevención y Atención de Desastres (Ompad).

El anuncio de finalización de la búsqueda de cuerpos llegó en medio de la polémica que rodea la tragedia y las manifestaciones de solidaridad e indignación de los manizaleños (ver balcón). La controversia está atizada por la presunta omisión de Aguas de Manizales ante las señales de alerta, por el informe de la Personería Municipal que apunta a una posible negligencia y por el hecho de que el alcalde electo de la ciudad esté de viaje justo cuando la ciudad vive esta crisis.

No quieren dejar sus casas

Aparte de la angustia que vivieron el sábado con el derrumbe, los vecinos de Cervantes ahora tienen que lidiar con otro problema: el desalojo. Algunos no quieren dejar sus hogares, pese al riesgo. Una de ellas es Luz América Castaño, de 59 años, quien vive con su esposo y con su madre, Aurelia Díaz, de 81 años. Les notificaron que deben abandonar su vivienda, ubicada a 40 metros de la zona del deslizamiento, pero se niegan a hacerlo. “Cómo vamos a abandonar el ranchito, si es lo único que tenemos”, insiste.

Esta y otras familias de la zona han recibido atención sicológica para aliviar los síntomas del estrés postraumático como “terrores nocturnos; si un carro pasa y mueve el piso, eso les puede causar horror”, asegura Carlos Alberto Montoya, médico de la Universidad de Caldas y voluntario en el lugar de la emergencia.

Aunque Luz América y su familia insisten en no dejar la casa de forma permanente, toman la precaución de salir en horas de la noche. “Nos vamos a dormir donde unos familiares, pero eso sí, muy a las seis de la mañana estamos acá para cuidar las cositas. Es que uno no puede dejar la casa sola, porque se roban baños, llaves y sanitarios”, asegura. “Preferimos que no nos den nada antes que irnos para un albergue”, sostiene. “Nooo, mija, ni loca”, agrega doña Aurelia.

La Alcaldía de Manizales ofrece un subsidio de $150 mil cada mes, durante un trimestre, a cambio de que las personas en riesgo evacúen. “Cómo se le ocurre que vamos a pagar un arriendo con $150 mil. Cuando me den una escritura de una casa, ahí sí me voy, de resto nada. Yo lo único que pido es que me arreglen el techo que se hundió con el temblor de la avalancha”, solicita Luz América.

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