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Opinión: Con paz aprendemos más

El primer lugar en donde se firma la paz es en el pupitre de cada niña y niño que asiste a una institución educativa y que es formado en un entorno que protege sus derechos. Sin embargo, eso no basta. Los gobiernos locales, las instituciones educativas y las familias deben participar en la formulación e implementación de políticas, que hagan posible acceder a educación de calidad y acorde a los contextos de los territorios.

02 de mayo de 2019 - 06:16 p. m.
Archivo-El Espectador
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Chocó y Putumayo figuran entre los departamentos con más pobreza y también con mayor número de niñas y niños víctimas del conflicto armado. A las diversas violencias que enfrentan, se suman una serie de condiciones sociales y económicas que imposibilitan, o al menos dificultan, el acceso y la permanencia en la escuela.

Para el programa «Con Paz Aprendemos Más» fue un imperativo trabajar desde la escuela. Cuando las niñas y niños no culminan sus estudios se perpetúan condiciones como la pobreza, la desigualdad y la violencia. Nuevamente, los indicadores y las cifras muestran que Chcoó y Putumayo parten con desventaja: un escaso 13% de los pobladores de estos departamentos terminó el bachillerato.

Durante cinco años, nos estuvimos preguntando cómo desarrollar un programa exitoso. Hoy podemos contar varios aciertos, y aunque muchos de ellos se han repetido hasta el cansancio, no siempre es fácil ponerlos en marcha: hay que diseñarlos acorde a los contextos, sin fórmulas definidas desde el centro del país, y, sobretodo, teniendo en cuenta las voces las niñas y los niños. Reconociendo al otro, como un interlocutor válido y en un constante diálogo de saberes, construímos durante cinco años, metodologías, estrategias y políticas públicas que no terminan con este cierre en Bogotá.

Nicolás Montero, actor y director del Teatro Nacional, fue el encargado de dar un cierre artístico al programa. En su propio recorrido y tras largas charlas con los participantes, unió las voces del territorio en una puesta en escena que incluyó a niñas, niños, docentes, familias, gobiernos para recordarnos que sí es posible generar transformaciones positivas en departamentos tan abandonados como Chocó y Putumayo.

Cerrar con una puesta en escena, como la que se realizó en la capital, donde el Embajador de Canadá en Colombia y 27 de los casi 80 mil participantes del programa, es abrir nuevos horizontes de creación, de transformación y de participación significativa real. Este montaje cerró el ciclo justo donde iniciamos: de la mano con la comunidad.

En las manos de las 62.356 niñas, niños y adolescentes que mejoraron sus competencias académicas y desarrollaron mejores habilidades para la vida; en las de los 1.950 docentes quienes fortalecieron sus estrategias pedagógicas y practicas de aula; en los corazones de las 19.780 madres y padres de familia que se acercaron a sus hijos y estrecharon lazos afectivos; y en las manos de 320 líderes comunitarios que se formaron como agentes de protección y cambio para demostrarnos que Con Paz Aprendemos Más.

**Directora del programa Con Paz Aprendemos Más financiado por la Embajada de Canadá e implementado por Mercy Corps, War Child, Corporación Infancia y  Desarrollo y Opción Legal.

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