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Oraciones y llanto entre los amagacitas

En el parque principal de Amagá se llevó a cabo el sepelio de 9 trabajadores muertos en la Mina San Fernando.

18 de junio de 2010 - 05:44 p. m.
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Amagá amaneció el viernes con el cielo encapotado como conteniendo un llanto de lluvia inconsolable por los hijos del carbón muertos en las entrañas de la tierra buscando su sustento. Mientras los periodistas solicitaban declaraciones al ingeniero Edgar Fabián Morales Casallas, Coordinador del Grupo de Seguridad y Salvamento Minero de Ingeominas, sobre los avances en las penosas tareas de rescate de los cadáveres de cerca de 53 mineros atrapados aún en el túnel San Joaquín de la Mina San Fernando, la voz compungida pero firme de una menuda mujer interrumpió la entrevista para clamar por información de su familiar. Era Diana Gallego, cuñada del minero John Jairo Restrepo Ossa, desaparecido desde el pasado miércoles y de quien desde la madrugada del jueves aún no recibía ninguna información de su suerte por parte de Carbones San Fernando ni de ninguna autoridad competente.  

Sin rastros de John Jairo

John Jairo, de 44 años edad y minero desde los 14, esposo de Martha Gladis Gallego, padre de dos hijos y a cargo del sustento de su padre, llevaba casi tres años trabajando en San Fernando en uno de los frentes más profundos del yacimiento, la boca del tajo, según los cálculos nerviosos de Diana, situado a unos dos mil metros de distancia de la boca de la mina. Ante este justo reclamo el ingeniero sólo pudo decirle con franqueza, como ya se lo había explicado momentos antes a la prensa, que debía tener paciencia pues las altas concentraciones de gas metano y monóxido de carbono dificultaban el rescate de los cuerpos, pero que el compromiso de su entidad era evacuarlos a todos preservando la seguridad de los socorristas.

Morales Casallas también informó a los presentes que a la 1:30 de la mañana de ese viernes se habían logrado recuperar del socavón dos cadáveres más, completando así una cifra total de 18 víctimas, 16 identificadas y 4 NN (al cierre de esta edición), y que esa mañana la mina presentaba problemas en el circuito de ventilación, ocasionados por la presencia de gas metano en una concentración muy variable y superior al 1% y de monóxido de carbono en una mayor a 50 partes por millón, medidas reglamentarias para operar sin riesgos de nuevas explosiones..

Sin embargo, Diana no entendía esta situación, pues debía explicarle a su hermana Martha Gladis, sentada en una banca de la cafetería absorta y sosteniendo una ruana y unas botas de su esposo que le habían entregado en la empresa, por qué aún no tenían noticias de su paradero, por qué aún no le podían devolver los restos sin vida de su compañero con quien estaba cumpliendo 25 años de matrimonio. Tampoco le interesaban mucho las explicaciones técnicas que el ingeniero Casallas daba sobre los intentos infructuosos de efectuar un circuito de ventilación para diluir con mayor prontitud los gases acumulados, aprovechando dos vías subterráneas, una de las cuales se confirmó tras inspección que estaba completamente derrumbada. Diana sólo repetía que en el momento no sentía nada, ni siquiera cansancio o preocupación por mirarse en un espejo haber que tan desaliñada estaba luego de más de 24 horas de vigilia, sino que pensaba en los esfuerzos que había hecho su cuñado para darle estudio a sus hijos, para que no fueran a terminar como él arañando el pan diario en un socavón. Y reconocía con alivio y perplejidad que su sobrino John Edison Restrepo, de 23 años y también minero, se había salvado de morir en San Fernando pues había sido suspendido esa fatídica jornada por llegar alicorado a trabajar.

La entrevista continuó y el funcionario de ingeominas reconoció que el constante cambio en las condiciones técnicas y atmosféricas de la mina (los niveles de concentración de gas varían cada 10 ó 15 minutos, ameritando mediciones permanentes)  han impedido avanzar más en las labores de rescate, que hasta ahora las posibles causas de la tragedia no están determinadas y sólo se ha confirmado que ésta se produjo por una explosión de gas metano. Para hacer estas mediciones se emplean equipos multidetectores de gases M 40, híbridos NX9 y de medición individual para la detección ya sea de monóxido y dióxido de carbono, metano y oxígeno.     

Diana tuvo que conformarse con saber que pasadas las ocho de las mañana, según Morales Casallas, se “habían recuperado 800 metros de vía a lo largo del inclinado principal de transporte”.

Ya hay normalidad en el suministro de agua

Por su parte, la alcaldesa de Amagá, Auxilio del Socorro Zapata, confirmó que el corte en el suministro de agua que afectó por dos días el Municipio, debido a trabajos de mantenimiento que se complicaron con los daños generados por la onda explosiva en el tubo madre del acueducto, ya fueron superados en buena parte y este viernes, con el cierre de válvulas en el casco urbano del Municipio, se garantizaba buen fluido del líquido en el Coliseo, lugar acondicionado como morgue y centro de identificación de las víctimas. Gilberto Mazo, Coordinador Operativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres de Antioquia, DAPARD, reportó que desde el corte en el servicio de agua Empresas Públicas de Medellín y los cuerpos de bomberos de Medellín y Sabaneta enviaron a la población carro tanques para conjurar la emergencia y que el viernes, una vez restablecido el bombeo, se disponía de un solo carro tanque con capacidad para 8 mil litros. Asimismo, Mazo confirmó la puesta en marcha de un programa de atención psicosocial para las familias de las víctimas, con el apoyo de psicólogos y trabajadores sociales de la Dirección Seccional de Salud, la ESE Carisma y la Cruz Roja Colombiana.

En cuanto al esclarecimiento de las causas del accidente en la mina San Fernando, la Alcaldesa manifestó que ella sólo tiene a su cargo el control de la minería ilegal en predios públicos del Municipio, mientras que la vigilancia de las operaciones en minas privadas como San Fernando le corresponde en el Departamento a la Secretaría de Minas y Energía. Paradójicamente, a juicio de Auxilio del Socorro Zapata, los accidentes más graves reportados en Amagá han ocurrido en yacimientos privados, que cumplen con las Guías Minero Ambientales requeridas y tienen a sus trabajadores al día con sus obligaciones de salud, pensión, riesgos profesionales y pólizas de seguros. Sólo el 10% de las de 70 minas de carbón existentes en Amagá son legales.

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De hecho, la funcionaria reveló que ya habitantes de la Vereda Paso Nivel – Las Peñas, en la cual se encuentra ubicada la mina, han interpuesto sin éxito una acción popular denunciando agrietamientos en varias casas, producto de la actividad minera.

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