Viejo, estacionado a un lado de la pista Vanguardia, como un abuelo que desde su silla mecedora ve pasar el tiempo, se encuentra Catalina, un avión anfibio bimotor protagonista de la aeronavegación llanera hace más de 40 años. El aeroplano, mencionado por Germán Castro Caycedo en su libro El Alcaraván, es parte de la historia de los 60 años que el sábado próximo cumple el aeropuerto Vanguardia de la ciudad de Villavicencio.
Construida por Avianca e inaugurada el 28 de febrero de 1949, la pista forma parte de la historia en donde varios pilotos, que hoy prefieren mantener su nombre en reserva, recuerdan cómo a principios de los 90 muchos deseaban aprender a manejar un aeroplano para, desde aquí, llegar a pistas clandestinas del narcotráfico y ‘coronar’ un cargamento de droga en el exterior. Otros, añoran el pasado cuando en la cabecera del Vanguardia se reunían los caucheros que traían su producto de la selva para comercializarlo, durante otra de las bonanzas que ha atravesado el Llano. O la presencia del director de cine Oliver Stone, quien estuvo en las frustradas liberaciones de secuestrados en diciembre de 2007.
La cercanía de la pista del Vanguardia a la cordillera Oriental se convirtió en un karma para avanzar hacia un aeropuerto internacional de carga, otro gran sueño que perseguían los llaneros y que ‘aterrizó’ en Flandes (Tolima). Para Raúl Sánchez, jefe de seguridad de la terminal aérea, y quien lleva allí más de 30 años, uno de los problemas del aeropuerto es su proximidad al río Guatiquía, el cual hacía que su pista se inundara. “Creo que debe cambiar de lugar, pues podría ser un problema para los aviones de mayor envergadura”, explicó. Sánchez tiene razón, de hecho, la ubicación del aeropuerto ahora tiene en vilo la construcción de la torre Dann Carlton, el proyecto hotelero más importante de la capital del Meta. Según la Aeronáutica Civil, se debe evaluar si la altura de dicha edificación interfiere con el cono de aproximación de los aviones que aterrizan.
Como en el pasado fue el Catalina, hoy aeronaves como los Cessna y DC-3 son los que aterrizan en la pista y se convierten en el único contacto que tienen los habitantes de inhóspitas selvas como las del Guainía y Vaupés. Los pilotos siempre andan prendidos al escapulario de la Virgen de Loreto, su patrona, para poder aterrizar sin inconvenientes en pistas llenas de lodo.
“Este año se va a iluminar la pista para que el aeropuerto pueda tener operaciones hasta las 10:00 p.m., obra que estaría culminando en junio, lo cual aumentaría la cantidad de vuelos diarios que en el momento es de unos 40”, manifestó Héctor Carrillo, administrador de aeropuerto.
Pero el peor enemigo del aeropuerto parece ser el mismo desarrollo. Las construcciones de la vía al Llano, la carretera a San José del Guaviare y la Troncal de la Selva, que va a Yopal, han disminuido en más del 40% el número de vuelos que salían desde el Vanguardia. Sin embargo, el sábado celebrará sus 60 años y se les rendirá un homenaje a las personas y empresas que han tenido que ver con su desarrollo, entre quienes estará el director de la Aeronáutica Civil, Fernando Sanclemente.