La apertura de la Unidad de Restitución de Tierras, este jueves en Ibagué, abre la posibilidad para que 22.800 familias campesinas que fueron desterradas, principalmente por las Farc, en el sur del Tolima, recuperen sus tierras.
Lucy Espitia, quien estará encargada de la unidad, explica que el departamento del Tolima quedó incluido dentro de 12 macrozonas, algunas de las cuales tienen prioridad para el Gobierno debido a su historia dentro del conflicto. Junto a ese departamento están Magdalena, Cesar, el sur del Meta y Montes de María.
Aunque hasta ahora se abre la oficina, el Tolima ha avanzado y al día de hoy 752 familias de los municipios de Rioblanco, Ataco, Rovira, Coyaima, Dolores, Chaparral, Ortega y Villarrica (sur del Tolima), de Líbano y Villahermosa (norte) y de la zona rural de Ibagué iniciaron el proceso.
“Esta cifra no refleja la magnitud del problema en el departamento. Vamos a ubicar a los desplazados en los lugares donde estén viviendo”. La meta para este año es recibir y resolver 1.600 solicitudes de restitución, asegura la funcionaria.
Espitia les recuerda a los campesinos que la Unidad es la única entidad autorizada para hacer estos procedimientos, y que se les brindarán las indicaciones necesarias de forma gratuita: “No necesitan abogados, ni intermediarios”. En Ibagué estará ubicada en el barrio La Pola, cra. 3 Nº 7-52.
Deplazado por alias ‘Alfonso Cano’ teme reclamar su tierra
Uno de los casos que seguramente tendrán que resolverse en la Unidad de Restitución de Tierras es el de un campesino que asegura que el propio ‘Alfonso Cano’ llegó hasta su finca, en la vereda La Hacienda, Gaitania (Planadas), a mediados de 2011, y le “pidió” que le vendiera la finca por $50 millones de pesos.
Pocos días después, el entonces máximo jefe de las Farc le envió $6 millones de pesos con un emisario. “Aunque les dije que no aceptaba eso tan poquito, él mandó a unos milicianos para que tomaran posesión de la casa y a mí me tocó irme”, asegura. ‘Cano’ fue abatido y nunca le pagó al labriego. Actualmente es un desplazado más, pero no ha querido acudir a la oficina de restitución porque no sabe cómo reclamar y siente miedo de las represalias posibles de los guerrilleros que ahora ocupan su finca.