Con el objetivo de unificar las tarifas que por el uso de energía eléctrica pagan los colombianos, el Gobierno Nacional se alista para dar a conocer el decreto que reglamentará el valor del kilovatio a nivel nacional. La idea es que aquellas electrificadoras que surten la red nacional y que están ubicadas en las regiones puedan trasladar costos finales de kilovatio a quienes más consumen, que son principalmente los habitantes de las capitales.
Se tomó como ejemplo el caso de Cundinamarca y Bogotá, donde según el titular de la cartera de Minas y Energía, Hernán Martínez, “los usuarios que se surten de la energía de Cundinamarca pagan en promedio 370 pesos el kilovatio en la región y 230 pesos en Bogotá”. Es decir, una familia promedio en Bogotá, que gasta al mes 120 kilovatios, y paga 27.600 pesos, pasaría a pagar 28.440 pesos.
Con esta medida, dice Martínez, se busca que las empresas que surten la red nacional sean más competitivas y no concentren sus ingresos en las ciudades. La norma entraría en vigencia a partir del 1 de julio próximo. Se hizo un estudio de seis meses entre el Ministerio de Minas y Energía, las electrificadoras y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), que concluyó que quienes menos energía consumían, deberían tener una tarifa menor cuando les llegue la factura.
La CREG prefirió no pronunciarse al respecto. Fuentes de la entidad le dijeron a El Espectador que aún están estudiando el decreto, que se daría a conocer después de Semana Santa, sobre las tarifas para las demás regiones del país. Además, comentaron que una vez se expida el decreto, la industria tendrá tres meses para hacer los comentarios respectivos con el fin de hacer los ajustes necesarios. Sólo en ese momento se podrá conocer el verdadero impacto sobre la tarifa que paga el usuario final. Sin embargo, el modelo expuesto por el ministro Martínez ya tiene eco en departamentos como Boyacá, Tolima y Meta, con situaciones similares a las de Bogotá y Cundinamarca.
Con la medida se espera que las tarifas “bajen en todo el país, pero aún hay factores que generan inestabilidad. Con el decreto vamos a mirar los comentarios de los protagonistas para ver si la reducción se refleja en la realidad”, agregó el Ministro. A eso, añadió Martínez, contribuirá la venta de las electrificadoras (Cundinamarca, Boyacá, Meta, Santander y Norte de Santander), que se harían más eficientes, con lo cual podrían ofrecer mejores tarifas. Estas empresas en la actualidad registran pérdidas cercanas al 20 por ciento, situación que hace que las tarifas se eleven.
Por esa razón, el lunes pasado comenzaron las visitas del Gobierno a las regiones para ambientar la venta de las eléctricas. La primera reunión se hizo con el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, quien además de ver con buenos ojos la estandarización de las tarifas, hizo público su interés en la inversión para la modernización de las redes.
“Recibimos con entusiasmo esta medida, que va a ser definitiva para el desarrollo del departamento. En Cundinamarca se registraban los más altos costos del país y con esta decisión tendremos tarifas más competitivas", aseveró González. “Con la reducción en el departamento se beneficiarán 220 mil familias gracias a la unificación tarifaría”, dijo Gustavo Esguerra, gerente de la Empresa de Energía de Cundinamarca.
Entre tanto, el próximo viernes el ministro Martínez viajará a Bucaramanga para reunirse con el gobernador de Santander, Horacio Serpa, quien en varias ocasiones ha manifestado el interés del departamento por adquirir la electrificadora de la región. Aunque el presidente Uribe ya tiene la carta oficial de la solicitud, el titular de Minas y Energía prefirió no pronunciarse al respecto y por lo pronto seguirá con la agenda establecida. Lo propio hará con los departamentos de Meta, Boyacá y Norte de Santander, donde están las otras electrificadoras propuestas para la venta.
Empresas como Codensa prefirieron no referirse al tema y sólo dejaron saber que aún no han confirmado ni tienen conocimiento de la posible la fórmula de regulación que regirá en Bogotá, la que les pondría las reglas del juego claras para reducir o, por el contrario, aumentar el costo del servicio en la capital.