Los aguaceros del pasado fin de semana provocaron un deslizamiento en la capital, en la localidad de Ciudad Bolívar, donde siete casas fueron evacuadas, y la apertura de una falla geológica en el municipio de La Mesa, donde los habitantes de otras 50 viviendas tuvieron que desalojar. Pero ahora la amenaza de las lluvias son los riesgos en salud pública.
El director del Grupo de Emergencias y Desastres, Fernando Correa, señaló que por efecto del agua estancada se han identificado brotes de dengue y paludismo en Antioquia, sur de Bolívar, Chocó y sur de Nariño. Asimismo, en todas las áreas inundadas hay riesgo de contagio de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y epidérmicas.
Además, hay 441 instalaciones prestadoras de servicios de salud averiadas a raíz del invierno. “Falta consolidar la política de hospitales seguros, para que éstos funcionen durante cualquier emergencia”, afirmó Correa. Desde el 2 de junio, el Fondo Nacional de Calamidades dispuso más de $50.000 millones para recuperar obras y otros $4.000 millones para estudios de reubicación. Sin embargo, el monto estimado para recuperar las estructuras de salud del país supera los $180 mil millones. “Conseguiremos los recursos, de acuerdo con la decisión del presidente de convertir los efectos del invierno en una oportunidad de desarrollo”, sostuvo.
El Gobierno Nacional adelanta labores de vacunación, manejo de agua potable y seguridad alimentaria. Pero para prevenir las epidemias, mitigar plagas y garantizar que los afectados recuperen sus predios, también se realizan procesos de educación, desinfección y monitoreo epidemiológico.
Uno de los departamentos con mayor riesgo sanitario es Chocó. Teófilo Monteiro, asesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo que su precaria infraestructura sanitaria y atención a la salud tienen a ese departamento en alto riesgo. Allí, como en otras regiones, la OPS asiste a la población con educación y tecnología. Se capacita para el buen uso de la tecnología que se entrega para manejar las aguas, “así se evita que poblaciones rurales que no están familiarizadas, utilicen los sanitarios como materas. Esto ha sucedido en las Américas”. El componente tecnológico incluye la implementación de sistemas de tratamiento de aguas, distribución de filtros y sistemas de captación de agua lluvia.
Respecto a las políticas de prevención del Gobierno Nacional, el experto en salud ambiental y desarrollo sostenible aplaudió haber incluido en el plan de gobierno 2010-2014 el trabajo intersectorial para responder a las emergencias naturales. Sin embargo, afirmó que el reto es poner en práctica el lineamiento intersectorial y coordinar labores de diversas entidades, “así se conseguirán medidas más efectivas para la mitigación y prevención del riesgo de las inundaciones”.