Conseguir 99.205 votos en una población cercana a los 400 mil habitantes no es un logro menor. Tal votación no la obtuvo un candidato, sino una idea: hacer de Manizales una ciudad cuyo desarrollo esté basado en la educación y el conocimiento. Para la actividad se dispusieron urnas en puntos estratégicos de la capital caldense y todo ciudadano que estuviera de acuerdo con la propuesta podía votar. La papeleta votada en octubre de 2011 decía: “Yo me comprometo a hacer de la educación lo más importante en mi familia y mi ciudad y voto para que su calidad sea la prioridad en las acciones públicas y privadas como motor del desarrollo equitativo en Manizales”.
Aunque el acto no tenía implicaciones legales o de obligatoriedad en su cumplimiento, pretendía vincular a todos los actores sociales en un proceso que, si logra su objetivo, hará de la capital caldense en el año 2032 un lugar con calidad de vida para todos. “Nuestro trabajo es de largo plazo. Es hacer un marco de auditoría constante para ir cumpliendo las metas, no importa si se hace poco a poco. Empezamos por ver modelos como el de Brasil e Israel, donde la educación se volvió prioritaria, y a partir de ahí se trazó la manera como va a hacerse de Manizales una ciudad competitiva”, indica María Leonor Velásquez, consultora de Estoy con Manizales, que es resultado de una alianza público-privada.
María Doris Marín, Líder comunitaria en la comuna San José y representante de las mujeres cabezas de familia, se muestra satisfecha con las mesas de trabajo que se realizaron para idear el Voto por la Educación y definir el modelo que debe seguir la ciudad: “Fue muy interesante porque se tuvo en cuenta el contexto de todos los estratos y las estrategias que se idearon fueron para beneficiar a todos, como algo incluyente”.
El periodista y escritor Andrés Oppenheimer, quien ha escrito sobre educación (Basta de historias, Debate, 2010), en una visita que efectuó a la ciudad en febrero pasado se mostró interesado en la idea y la resaltó diciendo que este tipo de movimientos casi siempre se da en ámbitos nacionales, de países enteros.
La pregunta que surge es: aparte de actos simbólicos, como el Voto por la Educación, ¿cómo llevar a la práctica esas ideas? Para Guillermo Orlando Sierra, rector de la Universidad de Manizales y participante de Estoy con Manizales, la clave está en “ser capaces de coordinar la teoría de la política pública con la práctica en la acción. Por ejemplo, si la administración municipal dispone subsidios de transporte para los estudiantes, nosotros debemos hacer que haya movilidad real para esos estudiantes entre universidades, haciendo alianzas para que puedan tomar clases por convenio: en el último semestre tuvimos 580 estudiantes en convenios de movilidad y hace cuatro semestres sólo teníamos 35. Hay que crear sinergia y actuar, para que la representación social sea consecuencia de esas acciones y no del ‘discursiar’”.
Uno de los mayores retos será lograr que el voto no se eche a perder con los cambios de alcalde, y para eso es esencial la institucionalidad y continuidad de Estoy con Manizales. Jorge Eduardo Rojas, actual mandatario, fue uno de los votantes cuando era candidato y se ha comprometido públicamente a liderar el proceso. “Queremos empezar a materializar la visión que había en el ejercicio de Estoy con Manizales y asumir un compromiso con el Voto por la Educación que hoy se ve reflejado en lo que va a ser el plan de desarrollo”, señaló José Fernando Olarte, secretario de Planeación. Dicho plan de desarrollo se hará público el 1º de mayo.