Son pocas las posibilidades de encontrarlos con vida. Aunque los organismos de emergencia y las autoridades locales movilizaron todos los recursos para rescatar a los 16 desaparecidos, la cantidad de tierra, lodo y piedras que cayó ayer con el derrumbe en el municipio de La Cruz (Nariño) es demasiada. A eso se suman el difícil acceso a la zona y las adversas condiciones climáticas que podrían demorar aún más la tarea.
El alud sepultó tres viviendas (una de ellas deshabitada) y se llevó además la escuela y varios locales comerciales del municipio.
Lo más doloroso de la tragedia es que, según las autoridades, ya se había lanzado una alerta sobre el riesgo que se registraba en la zona, por lo que las 22 familias que habitaban allí habían sido evacuadas a través del subsidio de arrendamiento de Colombia Humanitaria. Sin embargo, regresaron a sus viviendas el pasado fin de semana, creyendo que el peligro ya había pasado. Y, para colmo de males, algunos curiosos se aproximaron demasiado a la zona de derrumbe y también estarían atrapados en la zona, razón por la cual las autoridades creen que el número de víctimas aumentaría.
De acuerdo con el alcalde electo de La Cruz, Jaime Bolaños, esta era una tragedia anunciada. En el montañoso territorio de este municipio, considerado el más antiguo de Nariño, hace un año se presentó una avalancha similar. “Fue una tragedia anunciada y no se pudo hacer mucho”, insistió el mandatario, quien ya comenzó a reclamar ayuda nacional para prevenir nuevos desastres semejantes.
El actual alcalde, Alexánder Realpe Rubio, sin embargo, cree que además hubo negligencia por parte de los lugareños, pues no atendieron el llamado de evacuación que hicieron las autoridades. Por eso la ordenó en las veredas La Planta y Mayo, en jurisdicción de La Cruz, y exigió que se haga lo mismo en el municipio de San Pablo, ante el represamiento del río Mayo, taponado por más de 200 metros de lodo y piedra.
La tragedia de La Cruz es apenas una de las tantas emergencias provocadas por deslizamientos en el país. Tan sólo ayer nueve personas resultaron heridas por dos aludes en Tona (Santander) y La Vega (Cauca), que dejaron por lo menos 100 damnificados.
A esa cifra de afectados se suman las más de 100 familias que ayer tuvieron que abandonar sus viviendas por cuenta del desbordamiento del Canal del Dique en el sector conocido como las Compuertas, en el municipio de Repelón, sur del Atlántico. Los habitantes de la zona pidieron ayuda a las autoridades locales y el envío de motobombas para evacuar el agua y agilizar el proyecto de reubicación de viviendas.
En Itagüí (Antioquia) persiste el bloqueo tras siete días del deslizamiento de terreno sobre un comedor comunitario. En Bogotá los más de 47 mil afectados por las inundaciones en las localidades de Kennedy y Bosa ya se prepararan para luchar contra las enfermedades respiratorias que llegarán apenas se reduzca el nivel de las aguas que invadieron sus casas.
Y en Caldas el gobernador encargado, Francisco Prieto, declaró la urgencia manifiesta para buscar recursos con los cuales atender a 7.000 personas afectadas por las lluvias, ante la inundación de 15 barrios en La Dorada por la creciente del río Magdalena.