Después de días difíciles en Tumaco, en los cuales desde hace dos semanas se presentaron desplazamientos forzados a más de 1.000 familias del municipio, este viernes la Unidad de Víctimas confirmó el retorno a sus territorios de comunidades procedentes de cercanías al río Chagüí. Se estima que sean unas 2.000 personas las que retornen de manera masiva a sus hogares, así como los habitantes esperan la pronta llegada de cerca de 69 toneladas de ayudas humanitarias, que estarán arribando paulatinamente, para superar su desarraigo.
Vladimir Martín, director encargado de la Unidad, se refirió al caso y destacó, mediante un video difundido en redes, que «mañana estaremos en el territorio entregando el acompañamiento institucional y haciendo una estrategia de atención a estas familias».
A lo largo de estos días, las personas desplazadas de las comunidades del Consejo Comunitario de la Unión Río Chagüí se encontraban en albuergues del casco urbano de Tumaco. A pesar de que desde la Defensoría se tenía previsto que los retornos se llevaran a cabo desde esta mañana en algunas embarcaciones asignadas, la misma entidad también reportó que algunas de estas personas volvieron horas antes a sus hogares por sus propios medios.
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El Ejército también se encuentra pendiente de los movimientos en la región y desde la comandancia de la Brigada de Infantería de Marina #4, el coronel Nelson Fernández estableció que habilitarán tres puntos para la entrega de ayudas humanitarias: Palambí, Las Mercedes y Coarazangá. De igual modo, la Armada y el Ejército se comprometieron a trabajar de forma mancomunada para garantizar la seguridad de los pobladores, más allá del corto plazo.
Emilsen Angulo, alcaldesa del municipio, dijo a este diario: «los grupos al margen de la ley se alimentan del narcotráfico. Si eso se suma al hecho de que hay un índice de necesidades básicas insatisfechas muy alto -uno de los más altos del país-, con que las condiciones de vida son lamentables, no hay empresa, educación, salud y los cultivos lícitos no tienen mercado, pues al final hay un escenario en el que el cultivo de coca es una alternativa».