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Víctima del desminado

Wilson Martínez, de Magangué (Bólívar), deja una viuda y dos hijas de 4 y 7 años . Hace una década se convirtió en especialista antiexplosivos.

16 de julio de 2015 - 10:20 p. m.
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La familia Martínez Pineda se preparaba para celebrar el octavo cumpleaños de su pequeña Susanal el mes próximo, pero todo se derrumbó por la prematura muerte de su padre, el soldado profesional Wilson de Jesús Martínez Jaraba, a quien en el círculo familiar llamaban cariñosamente El Nene.

Hoy, para ellos, el tema ya no es esa celebración sino el sepelio de su ser querido, fallecido el pasado miércoles. “El Nene se murió”, le dijo uno de sus sobrinos a Sandra Martínez, mientras laboraba. Wilson, de 37 años, era el tercero de cinco hermanos y padre de dos niñas de 8 y 4 años, soldado profesional desde hacía doce años y especialista en desactivación de explosivos desde hacía nueve.

Hace unos meses se anunció con entusiasmo que el proceso de desminado humanitario concertado en la mesa de negociación de La Habana (Cuba) comenzaría en la vereda El Orejón, de Briceño (Antioquia). Luego del proceso de planeación, delimitación de zonas minadas y señalización, el pasado 6 de julio se inició la tercera etapa, la desactivación de las minas. Pero su estricto protocolo de seguridad no fue suficiente para evitar que Wilson perdiera primero la pierna derecha y horas más tarde la vida.

La triste noticia llegó a la casa Martínez Jaraba de la voz de Rubelia Isabel Pineda, esposa del uniformado y quien vive en la misma calle de sus suegros desde que por amor se trasladó de Barbosa a Magangué (Bolívar). Ella recibió una llamada en la que le indicaron que, a pesar de todos los esfuerzos, no había sido posible salvarle la vida a Wilson. A las 2:50 de la tarde pisó una mina antipersona que le destrozó la pierna derecha hasta la cintura y menos de dos horas después falleció en un centro asistencial de la región.

Sandra, la hermana mayor y además comadre de Wilson, recordó que la última vez que su hermano estuvo de visita en Magangué, donde vive toda la familia, fue en abril, cuando programó el permiso para que coincidiera con su cumpleaños, el 18 de abril.

Según dice, la familia no conocía detalles del trabajo de Wilson porque él evitaba preocuparlos. “Le encantaba su trabajo, pero les decía a mis tías y a mis primos que no quería que sus hijos tuvieran que prestar servicio militar, que porque es muy duro, que eso vuelve loca a la gente, y no quería que los muchachos de la familia pasaran por eso. Igual él era muy feliz, ese era su sueño. Siempre dijo que quería ser soldado”. También recordó que se enteraron de su interés por aprender a desactivar explosivos después de que hubiera hecho el curso.

La carrera de Wilson comenzó en el Meta, luego fue trasladado a Bogotá y de ahí a Medellín, desde donde era enviado a misiones en diferentes lugares del departamento. Esta vez el turno fue para Briceño, uno de los lugares con más minas en Antioquia. Allí llegó el 6 de julio junto con otros 50 hombres de la Fuerza Pública, tres integrantes de las Farc y dos miembros de la ONG Ayuda Humanitaria de Noruega, que componen el equipo de desminado humanitario acordado como parte del proceso de paz.

“Era un hermano ejemplar”, agrega Sandra, al tiempo que se escucha al fondo en la llamada telefónica a su mamá, Ismedia Patricia Jaraba, haciendo algunas precisiones sobre fechas y acontecimientos de la vida de su hijo. No quiso pasar al teléfono, según Sandra porque “está hecha un mar de lágrimas, sin consuelo”. La próxima visita de Wilson a Magangué sería en agosto, para celebrar el cumpleaños.

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Lo que le sucedió al soldado Martínez hizo que el Ministerio de Defensa suspendiera temporalmente el desminado de la vereda El Orejón para evaluar el protocolo de seguridad y así evitar una nueva tragedia. Por su parte, los miembros del secretariado de las Farc dijeron en un comunicado: “A su esposa, sus hijas y demás familiares (…) les expresamos nuestra solidaridad, a la vez que ratificamos nuestro compromiso de continuar aportando en desarrollo del acuerdo de descontaminación del territorio de artefactos explosivos”.

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