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Virus mortales en cárcel ‘La Vega’

Humedad y hacinamiento,  algunas de las causas de la propagación de infecciones respiratorias  entre los internos.

11 de julio de 2010 - 04:08 p. m.
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En el último mes, tres internos recluídos en el pabellón B de la cárcel ‘La Vega’ de Sincelejo han fallecido. El primero de ellos el 8 de junio.

La situación, que tiene alarmados a los organismos de salud, a los internos y a sus familiares, así como a los guardianes del Inpec, quedó al descubierto con el deceso del interno Iván Correa Vergara, de 27 años, quien según el médico intensivista y director de la Clínica Nissi en Sincelejo, Wiston Pernett Cantillo, al parecer era portador del virus pandémico AH1N1, por lo que le practicaron las pruebas necesarias, que fueron enviadas a un laboratorio en Bogotá para que sean analizadas.

El médico reveló que el interno, condenado a una pena de cinco años por porte ilegal de armas y hurto agravado, le hizo saber al llegar a la clínica y antes de ser intubado y remitido a la Unidad de Cuidados Intensivos, que en el penal había muchos compañeros con una sintomatología similar a la de él.

Esta situación fue corroborada por la procuradora regional de Sucre, Margarita Sarmiento Barragán, quien tras una visita al centro carcelario conminó a las autoridades a iniciar una agresiva campaña de salud pública.

Por su parte el defensor del Pueblo en Sucre, Óscar Herrera Revollo, anunció que instaurará acciones judiciales contra el Inpec tendientes a que se mejoren las condiciones locativas del penal. “Esta es una situación muy delicada. La humedad está afectando enormemente a los internos y por eso se están presentando estos virus, que se propagan con facilidad en ese penal debido al alto grado de hacinamiento”, dijo Herrera.

El área donde están recluidas las mujeres tampoco escapa a estos problemas y varias de la reclusas, especialmente las embarazadas, han presentado toxoplasmosis, una enfermedad producida por un parásito que, además de los animales, se encuentra en gran cantidad en el suelo.

El Espectador conoció que la capacidad del penal es de 480 internos y en la actualidad hay 720, por lo que muchos duermen en los pasillos y sin colchonetas. La situación de infraestructura tampoco es alentadora para los guardianes del Inpec, pues sus alojamientos no están en buenas condiciones y las garitas en las que deben hacer guardia están construidas sobre corrientes de aguas residuales.

Íngrid Novoa Méndez, directora del penal, precisó que se están evaluando las condiciones del centro carcelario con el fin de realizar las remodelaciones y los ajustes necesarios para mejorar las condiciones de los presos.

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No obstante, el Defensor del Pueblo sugirió que al penal no deben seguir enviando más internos, en aras de frenar el hacinamiento y evitar que más reclusos se enfermen.

 

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