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¿Y del presupuesto para el posconflicto qué?

Aunque la principal apuesta del presidente Juan Manuel Santos es la paz, los recursos para la implementación de los acuerdos de La Habana no están asegurados.

Delegados del Gobierno y las Farc en La Habana. /AFP
Foto: AFP - STR
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Los equipos negociadores del Gobierno y las Farc están acordando en La Habana la salida pacífica al conflicto armado que lleva más de 50 años. Una discusión compleja en la que no solo se espera silenciar los fusiles, sino también tomar medidas de fondo que impliquen cambiar todos esos motivos de inconformidad que generaron el surgimiento de la violencia armada, tanto en lo político como en el vivir diario de millones de colombianos. Y es precisamente por eso que en la mesa se están asumiendo compromisos que obligan al Estado, con todas sus instituciones, a hacer presencia en todas las regiones del país.

Mejor dicho, la idea no es sólo la escueta firma de un tratado de paz. Gobierno y Farc se deben comprometer con la reparación de las más de ocho millones de víctimas que hay en el país. E igualmente a llevar educación, salud, propuestas agroindustriales e infraestructura, en especial, a las zonas donde ha sido el histórico el abandono institucional, que coinciden con las regiones de mayores índices de violencia.

Un compromiso que no es de poca monta y que los expertos se atreven a tasarlo en $10 billones anuales, al menos en la próxima década. Pero el gran problema de fondo es que mientras desde el Gobierno e incluso el presidente Juan Manuel Santos hacen votos para que antes de finalizar el año se logre la firma de un acuerdo, el presupuesto para financiar esa etapa llamada ‘del posconflicto’ no parece estar asegurado.

Y esa fue quizás la gran conclusión de un encuentro que sostuvieron los miembros de la Comisión de Paz del Senado con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas y el recién nombrado director Nacional de Planeación, Simón Gaviria, donde quedó en evidencia que en lo planteado en el Presupuesto General de la Nación, que es donde se discriminan las inversiones y gastos del Estado para el próximo año, no se incluyen las inversiones necesarias para implementar los compromisos que deriven de un eventual pacto con las Farc.

Ahora, es evidente que el Gobierno ha buscado rutas para aumentar el recaudo. Se habla de ampliar la base de quienes pagan el impuesto de renta, también de disponer del impuesto del 4 x mil, e incluso, en el Congreso se aseguraba que el dinero de la venta de Isagen, que ya fue aplazada para el próximo año, se iba a emplear para el posconflicto. Pero lo cierto es que hoy, no hay nada asegurado y todo es incertidumbre.

Por este motivo, las críticas de los parlamentarios que hacen parte de la Comisión de Paz fueron contundentes. "Que no nos vengan a cañar, que sean serios en este debate. Este gobierno se hizo elegir para la paz y eso quiere decir que tienen que haber nuevas inversiones que favorezcan a esos diez millones de colombianos que han padecido el conflicto", enfatizó la senadora Claudia López, de la Alianza Verde.

A este reclamo se sumó el senador Mauricio Lizcano, del Partido de la U, quien advirtió que "todas las inversiones adicionales al proceso de paz no están cubiertas en el presupuesto de 2015, ni en el Plan de Desarrollo, por eso desde la Comisión de Paz le hacemos un llamado al Gobierno". También manifestó su preocupación el senador Iván Cepeda: "Los rubros que hay actualmente son los que se destinan en condiciones de no acuerdo de paz, es decir, lo de las víctimas y lo que se les debe a los campesinos por lo que se les prometió a raíz de los paros pasados".

En respuesta a estos reclamos, el ministro Mauricio Cárdenas explicó que el Gobierno está actuando con inversiones millonarias para buscar la paz, independiente de si se firma o no un acuerdo con las Farc en La Habana. Por eso, señaló que se han destinado $8 billones para reparación de víctimas y cinco más para desarrollo agropecuario.

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Una respuesta que no convence en Colombia y tampoco da buenas señales a los negociadores de La Habana porque, según ha planteado el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle Lombana, lo que se está buscando es el fin del conflicto y con él sus causas históricas. Y no hace falta ser un gran analista para saber que una de ellas, quizás las más importante, ha sido el abandono en las regiones. Y para cumplir se requiere más que buena voluntad, mucho presupuesto.

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