Cientos de ojos electrónicos captarán lo que ocurra en las calles de Medellín. Estarán fijos en calles, centros comerciales, grandes almacenes y unidades residenciales. Otros estarán moviéndose por el cielo en globos aerostáticos o aviones no tripulados.
Con estas y otras estrategias, como el geoposicionamiento de los carros de la Policía, mientras se trasladan a atender eventos que llegan a la línea única de emergencias 123, y la interconexión con el centro de control de tránsito, la nueva Secretaría de Seguridad de Medellín combatirá gran parte de la criminalidad de la ciudad.
La nueva dependencia, creada oficialmente el jueves 18 de abril por medio del Decreto 0495 de 2012, fue una de las banderas de Aníbal Gaviria durante su campaña electoral, cuando prometió que avanzaría en una gran estrategia de tecnología para la seguridad.
La propuesta surgió principalmente para combatir a las estructuras criminales en Medellín que, en su disputa por los negocios del microtráfico, la extorsión y las rutas de la droga, entre otras fuentes de financiación, han dejado en los últimos años miles de muertos y desplazados. Entre 2008 y 2011, el segundo periodo más violento de la última década, Medicina Legal reportó 5.865 asesinatos, mientras que la Personería de Medellín registró, entre 2009 y 2011, 199 desapariciones forzadas y 84.834 declaraciones de desplazamientos intraurbanos. En 2011 hubo 93 personas amenazadas y 23 instituciones educativas en riesgo.
Esta última ola violenta coincidió con la extradición a EE.UU. de Diego Fernando Murillo, alias Don Berna; la separación de la banda criminal ‘La Oficina’ en dos bandos y la entrada a Medellín de ‘Los Urabeños’ o ‘Los Gaitanistas’.
Con el propósito de cambiar ese panorama, el Concejo de Medellín aprobó el 24 de febrero la modernización de la alcaldía de esa ciudad y le dio vía libre a la creación de la Secretaría de Seguridad. Apareció así la primera dependencia municipal del país con el propósito de contrarrestar flagelos criminales como el homicidio, la extorsión, el microtráfico y otros hechos delincuenciales.
Justo cuando inicia esta nueva estrategia contra el crimen, la ciudad vive una relativa tranquilidad. En el primer trimestre de este año ocurrieron 250 muertes violentas, 228 menos que en 2011 y 253 menos que en 2010. Además, sectores históricamente violentos como El Popular y Santa Cruz están entre las cinco comunas con menos asesinatos de Medellín, según registros de Medicina Legal.
Un analista de homicidios, que pide omitir su nombre, cree que la reducción se debe a que el poder criminal está centralizado y teme, según la tendencia al alza —en enero hubo 68 asesinatos, en febrero 85 y en marzo 97—, que empiece otro ciclo violento.
Para Luis Fernando Quijano, director de la ONG Corpades, los enfrentamientos de los últimos días en el occidente y centro-oriente de Medellín, en las comunas 16 y 8 (Belén y La Sierra) y el corregimiento Altavista, indican una ruptura de pactos entre miembros de ‘La Oficina’ y ‘Los Urabeños’, quienes, dice, se disputan corredores estratégicos.
Mauricio Faciolince, secretario de Gobierno de Medellín, dice que no se puede desconocer que las estructuras criminales siguen ahí y agrega que, si bien en la ciudad hay “un crimen organizado como en ninguna otra parte del país”, es banal pensar que cuando “hay un índice muy alto de homicidios es responsabilidad de la Policía” y “cuando hay un índice bajo es responsabilidad de los criminales”.
Para el docente e investigador Max Yuri Gil, director de la Corporación Región, “es difícil pronosticar una paz duradera” si no hay medidas que permitan una desmovilización o un sometimiento a la justicia. Sin embargo, con respecto a la creación de la Secretaría de Seguridad, opina que para combatir una estructura criminal tan compleja como la de Medellín se requiere de una estrategia de alto nivel porque la problemática no se puede tratar como delincuencia común.
Los resultados que debe dar ese nuevo brazo contra la criminalidad, según Rodrigo Ardila, Personero de Medellín, no deben estar por debajo de las expectativas de los ciudadanos, siempre y cuando no haya excesos. “Estaremos muy vigilantes de esta secretaría para que no se vulneren los derechos humanos”, dice.
El nuevo reto le fue encomendado a Eduardo Rojas León, un ingeniero de sistemas especializado en pedagogía de la virtualidad que trabajará junto a la Policía, el Ejército, la Fiscalía y la Empresa de Seguridad Urbana. Con él comienza la planeación de la nueva estrategia contra la criminalidad. Por ahora hay 300 cámaras de seguridad, pero en los próximos meses habrá unas mil junto a otras herramientas. Habrá más ojos sobre Medellín.
La Secretaría de Gobierno se transforma
Con el mismo decreto que creó la Secretaría de Seguridad (“una iniciativa única en Colombia”, según Mauricio Faciolince), el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, convirtió la Secretaría de Gobierno en Secretaría de Gobierno y Derechos Humanos, la cual se dedicará exclusivamente a la prevención y la convivencia. Ante el temor de líderes sociales por el posible debilitamiento de la Unidad Permanente de Derechos Humanos de la Personería de Medellín, Faciolince dice que la Alcaldía se encargará de ofrecerles una atención integral a las víctimas y de coordinarla con el Gobierno Nacional. Esta secretaría tendrá tres apéndices (derechos humanos, gobierno local y espacio público) y contará, como novedad, con una subsecretaría dedicada a atender víctimas de la violencia.