El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Un viaje al final de la noche

El pasado 15 de abril, 65 rutas nocturnas de buses comenzaron a recorrer las calles de Medellín.

06 de junio de 2010 - 04:01 p. m.
PUBLICIDAD

A casi dos meses de iniciado el servicio, los conductores siguen viajando solos por una ciudad que todavía no acepta la noche.

Ahí viene de nuevo, doblando la esquina de La Playa. Esta vez, como todas las veces anteriores en la noche, rueda por la avenida sin premura. Llega despacio. Se estaciona sin pretensiones, sabe que nadie va a cruzar la puerta, subir los tres escalones y empujar su cuerpo por la registradora metálica. Lo sabe, pero se dispone a esperar un poco. Al fin y al cabo tiene que hacerlo.

Suelta el acelerador y mira el reloj. Son casi las tres de la madrugada. Apenas 15 pasajeros han recorrido la ciudad durante la noche, que empezó para él a las 10:00 p.m. El bus a sus espaldas parece un teatro abandonado con 30 sillas anhelando la llegada del público para el inicio de la obra en movimiento.

Es la cuarta vez que este bus que lleva en letras llamativas ‘Ruta 134, El Poblado’ se detiene en el mismo lugar. La Playa con la Avenida Oriental es el destino final de una de las 65 rutas que prestan el servicio nocturno en Medellín. El mismo sitio que durante el día es una pista de carreras en la que gana el más ágil al volante y los pitos agudos hacen una orquesta urbana insoportable, a esta hora es sólo asfalto desierto mojado por una lluvia que no cesa.

Desaparecieron los mangos verdes con sal y limón, ¿dónde están las papayas maduras, las pilas, los lapiceros, los dulces, los periódicos, los vendedores que visten en el día a la Oriental de almacén ambulante? Horas atrás quedaron los gritos de los minuteros, los roces de los cuerpos apresurados. A las tres de la mañana el centro de la ciudad es un animal dormido al que sólo despierta la luz del día.

¿Dónde están todos aquellos que anhelaban una Medellín nocturna? ¿Esos que justificaban su abandono de la noche por la falta de transporte público y pedían buses recorriendo la ciudad de norte a sur para saciarse con los placeres de la noche? Parece que todavía están soñando con noches como las de París o Buenos Aires.

No se enteran todavía de que desde el pasado 15 de abril el alcalde Alonso Salazar y los transportadores acordaron por decreto ampliar el transporte en Medellín a 24 horas con el objetivo de activar la vida nocturna en la ciudad. Y aunque los transportadores lo dudaron, en una ciudad de pasajeros diurnos, asumieron el riesgo de lanzarse a la noche. La apuesta era un mejor servicio con nuevas alternativas de transporte. El panorama parecía claro.

Durante la primera semana, los saldos en rojo fueron alarmantes, la noche no resucitó como se esperaba, la Alcaldía decía que todo era cuestión de tiempo. No obstante, pasaron y pasan los días y las tarjetas siguen llegando al final de la noche con resultados alarmantes.

No ad for you

Hoy es sábado, pero esta noche parece cualquier noche, en la que casi todos duermen. Pasan los minutos y la imagen es la misma. Un hombre en el interior de un bus fantasma que parece un sonámbulo recorriendo sus pasos del día. Y en la esquina, una vendedora de avena caliente y tintos se la sabe de memoria. En estos buses no son muchos los que viajan.

El bus rojo y blanco no tiene radio, el celular es la escapatoria para John F. Jaramillo, que sintoniza una emisora y mira de nuevo la tarjeta blanca que atestigua sus movimientos. El reloj dice que pasaron diez minutos.

No ad for you

Jaramillo siempre estuvo al mando del bus en horario diurno, pero no se molesta por sus recorridos fantasmas. Deja salir entre un bostezo que en el día esta misma ruta moviliza 500 pasajeros y en las noche no ha superado los 15 desde que comenzó hace menos de dos meses.

Uno de éstos es Víctor Hugo Vargas, un joven que trabaja en horario nocturno en una empresa textil al sur de la Ciudad y asegura sentirse satisfecho de que los buses rodando por las noches le ahorran un promedio de diez mil pesos diarios.

No ad for you

Hace poco , desplazarse en Medellín después de la medianoche representaba varios billetes para quienes no tuviesen un transporte privado. Los taxistas eran los reyes de las calles y los noctámbulos se habían resignado a sumarle al presupuesto de la noche la tarifa del automóvil amarillo.

Al contrario de lo que muchos pensarían, hoy el panorama es el mismo, los buses que pernoctan son sólo paquidermos de latas en movimiento ignorados por las dinámica de la noche.

No ad for you

Detrás de una ventana cubierta por líneas de agua lluvia sigue Jaramillo. Este bonachón de camisa blanca y actitud amable no sufre por la soledad de su noche, le tranquilizan la seguridad de su nómina y el sosiego del bus en silencio.

Mientras se incorpora de nuevo para su siguiente recorrido, dice que lo que hace falta es que los centros comerciales de Medellín no cierren nunca y que el metro también recorra la ciudad cuando el día termina. Sonríe sin muchos ánimos, verifica que nadie se acerque, mueve la palanca de cambios y acelera.

No ad for you

El ritmo en la oscuridad nocturna pasa del frenesí del día a las más lentas melodías. En un momento en el que hasta los semáforos duermen, conductores como Jaramillo esperan que la ciudad despierte y salga a recorrer las calles. Por ahora, empieza otro recorrido en la noche. La ruta 134 arranca de nuevo con cero pasajeros.

Medellín, pionera en buses 24 horas

Desde el pasado 15 de abril Medellín se convirtió en la única ciudad de Colombia con un sistema organizado de transporte nocturno. Aunque en ciudades como Bogotá la ley permite la movilización en la noche de todas las rutas, no hay un decreto que obligue a los conductores a prestar el servicio. Debido a la falta de seguridad y a la ausencia de todo tipo de control para los transportadores, muchos se rehúsan a recorrer la ciudad en horario nocturno. De esta manera las pocas rutas que lo hacen prefieren las zonas donde hay mayor flujo de pasajeros y no son constantes con los horarios. Se prevé que cuando el Sistema Integrado de Transporte entre en funcionamiento habrá rutas organizadas recorriendo la capital durante todo el día.

  vlondono@elespectador.com

Temas recomendados:

Ver todas las noticias