Lo primero es que nos podamos mover con libertad, los espacios atiborrados de objetos impiden la libre circulación de energía.
Los objetos decorativos que tenemos en la casa deben tener algo representativo para nosotros, no compremos objetos por rellenar espacios. Si no estamos seguros de qué poner, debemos esperar hasta encontrar el objeto adecuado, los espacios deben reflejar todo aquello que somos para encontrar una perfecta coherencia.
Cuando vamos a ubicar objetos encima de una mesa principal o auxiliar es recomendable que sean impares, por ejemplo; tres candelabros en la mesa del comedor. También podemos utilizar las mesitas que vienen en tres o cinco una debajo de la otra en forma de escalera, estas además de ser funcionales, mueven la energía. Otro, son los cuadros que vienen en trípticos también son muy funcionales.
Para esta distribución es importante saber que como es adentro, es afuera, por lo tanto, creer o no en el mito de: «ubicar dos objetos trae a una pareja y si son tres entonces llegará una tercera persona», dependerá de nuestras más profundas creencias.
También puedes renovar o limpiar la energía del espacio prendiendo incienso, velas de color blanco y mezclando ruda o eucalipto en los productos con los que se realiza el aseo, trapeando de adentro hacia afuera de la casa u oficina. Otro elemento de la naturaleza que es maravilloso es la sal normal o la sal marina, regarla sobre los pisos, dejarla de un día a otro y luego barrer de adentro hacia afuera mejorará la energía del espacio al igual que la personal.
Finalizando este ejercicio, escribir en un papel todos los temores y cosas que ya no queremos en nuestra vida para luego quemarlo, será un mensaje propicio que enviamos al universo sobre el rumbo determinado que queremos tomar.
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