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1990 – 1999: El país profundo

Bajo el dominio del grupo Santo Domingo, la revista tomó un cariz más político, sin dejar de contar el país profundo.

Por Maryluz Vallejo M.

03 de octubre de 2016

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En 1991, Julio Andrés Camacho vendió el 40% de las acciones a Carlos Mejía & Asociados, aunque conservó la dirección periodística. En febrero de 1992, no obstante, el grupo Santo Domingo compró la mitad de Cromos y nombró como director a Alberto Zalamea, que venía de representar al Movimiento de Salvación Nacional de Álvaro Gómez en la Asamblea Constituyente. Durante esos dos años, Fernando Garavito (Juan Mosca) fue director encargado y jefe de redacción. El veterano Antonio Cruz Cárdenas, por su parte, fue la mano derecha de Zalamea para asuntos culturales. Ramón Jimeno cubría los temas duros del país y por primera vez una mujer ocupó el cargo de editora de fotografía: Luz Helena Castro.

 

22 de enero, 1996. Años de fuego. Germán Castro, uno de los reporteros estrella de la revista desde los años 80, desarrolló esta crónica en la que contó la historia desconocida de los paramilitares. Se tituló La semilla del odio y se publicó en varias entregas.


En 1996 llegó Isaac Lee y, en el escaso año que estuvo, revolcó los ánimos y multiplicó la circulación con atrevidas portadas, como la de Higuita desnudo, cubierto solo por un balón. Mientras tanto, María del Rosario Arrázola investigaba el Proceso 8.000, los primeros carteles de la droga y el escándalo del miti miti. Por díscolo y antisamperista, Lee terminó en la revista de la competencia, Semana. De esta manera, Cromos protegió celosamente la imagen del presidente Ernesto Samper, su antiguo colaborador. Más de una portada anunció que el 8.000 era una burda conspiración.


Al joven Lee, quien llevó a la redacción a Felix De Bedout, Juan Carlos Baquero, Daniel Coronell y a su esposa María Cristina Uribe, lo sucedió Gonzalo Córdoba, miembro del consejo editorial. En 1999, asumió la dirección Marianne Ponsford, aguda crítica literaria. El año terminó con los diálogos de Andrés Pastrana con las FARC, cubiertos con entusiasmo por Cromos, que por convicción editorial siempre ha apoyado los intentos de paz. 
 

Foto: Luz Elena Castro.

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