En casa
1. Desconecta el televisor, licuadora y demás electrodomésticos que no estés utilizando.
2. Compra neveras no frost, televisores LCD, lavadoras con etiqueta A+ y otros artefactos Eco.
3. Aprovecha la luz solar o pinta las paredes de colores claros para prescindir de iluminación artificial.
4. Acorta la ducha y cierre el grifo al cepillarse los dientes. Ahorrará más de 20 litros de agua.
5. Consume alimentos certificados como ecológicos. Contribuirás a la agricultura sostenible.
En vacaciones
6. Si viajas en avión, compensa su huella de carbono sembrando árboles. Existen varias iniciativas que te indicarán dónde y cómo hacerlo.
7. No compres productos elaborados de especies en peligro de extinción ni te llevas como souvenirs partes de los espacios naturales y arqueológicos.
8. No arrojes basura a las calles o espacios naturales.
9. Elije operadores turísticos, compañías aéreas y hoteles comprometidos con las comunidades de acogida y con el medioambiente.
10. Come platos locales. Son más frescos y saludables, ayudarán a la economía local y evitarán el gasto de energía para transportar y procesar alimentos.
En la oficina
11. Apaga las luces y el computador al salir de la oficina. No lo dejes en hibernación.
12. Solicita tus estados bancarios y paga tus facturas por Internet.
13. Utiliza las hojas de papel por ambos lados.
14. Usa el transporte público o la bicicleta para desplazarte hasta tu lugar de trabajo. Si no es posible, comparte el carro con tus compañeros de oficina.
15. Averigüa si tu empresa lleva a cabo acciones sociales en beneficio de una comunidad o del medio ambiente y participa con donaciones económicas o con su tiempo.
En celebraciones especiales
16. Para Navidad o Halloween, opta por luces LED.
17. No desperdicies comida. Solo compra la necesaria.
18. Usa platos desechables de papel reciclado o los de su vajilla.
19. Compra regalos de materiales naturales y biodegradables, evita las envolturas con acabado metálico y opta por moños de tela.
20. Utiliza adornos naturales (hechos con troncos, piñas, cáscaras de huevos), comestibles (las famosas galletas de jengibre o rodajas de frutas disecadas al sol) o de materiales reciclados (bombillas viejas, CD, cartón, plástico PET).