1. Combinar exageradamente estampados y colores brillantes
Los tonos neutros como el blanco, el negro o el beige son ideales para resaltar una prenda estampada y crear un balance elegante. El exceso es un atentado visual para quienes tienen la desdicha de encontrarse con un payaso fuera del circo.
2. No usar la talla adecuada
La ropa demasiado apretada no nos hace lucir más delgados. Es, por el contrario, más exigente con la silueta. La ropa ancha o grande parece prestada, proyecta descuido o falta de tiempo para acudir a un sastre que la entalle a la silueta.
3. Usar escotes y aberturas exagerados
Existe una línea muy fina entre la sensualidad y la vulgaridad. Menos es siempre más, hay que dejar campo abierto para la imaginación.
4. Usar sandalias o tacones de punta abierta con medias veladas
Falta de elegancia total y más cuando son oscuras y los zapatos, claros.
5. el vestuario con maquillaje recargado y exceso de extensiones
La idea es resaltar nuestros mejores rasgos, no convertirnos en otra persona que ni siquiera reconocemos al mirarnos al espejo. Las extensiones demasiado largas son obvias y poco glamourosas. Ni siquiera las princesas de Disney las llevan tan largas.
6. Accesorios recargados y exceso de brillo
Las joyas, por más valiosas que sean, deben resaltar el vestuario con discreción para poder apreciar el diseño de ambos. Es preferible brillar con una bella sonrisa y mucho talento.
7. Ser víctima de la moda
No todas las tendencias nos quedan bien, ya sea por nuestro tipo de cuerpo, estatura o rasgos. Al conocernos y sacar provecho de nuestro cuerpo tendremos asegurado el primer paso para el buen vestir.