Entre el vice, Angelino Garzón, y el misterio de su hija muerta; Paola Turbay y sus más íntimas confidencias; Margarita Rosa de Francisco y el mundo femenino en Marruecos y, ahora, esta nueva portada con el funeral de los niños de Fundación, transcurre nuestra actualidad. Es a través de personajes y temas tan disímiles que miramos lo que pasa a nuestro alrededor, siempre con la sana obsesión por escribir con más colores y mostrar con más imágenes lo que queremos que no se olvide nunca. Depuramos las historias que nos asedian y les abrimos espacio a aquellas que pasan desapercibidas. Con la sensibilidad del coleccionista sopesamos cada gramo de información y emoción que ponemos en cada una de nuestras páginas. Y hacemos todo esto porque esa es nuestra herencia, nuestra tradición, desde hace muchos lustros, desde que CROMOS decidió existir en 1916 para acompañar a los colombianos. Todo esto, desde adentro, es un simple susurro que nos inspira todos los días a seguir siendo unos curiosos impenitentes y porfiados, es por eso que resulta reconfortante percibir desde afuera, desde la calle, desde salas y cafés, que el lector desprevenido reconoce nuestras buenas intenciones periodísticas. Lo dice la primera ola de 2014 del Estudio General de Medios (EGM): CROMOS aumentó en un doce por ciento su número de lectores, pasando de 782 900 a 873 300, consolidándose como una de las revistas más leídas en el país. Cuando las intenciones editoriales coinciden con las estadísticas, es un instante para festejar, pero, sobre todo, es un momento para afinar, reteñir y enfatizar nuestros principios, para refrescarnos y tomar un nuevo impulso.