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Caño Cristales, un paraíso muy cercano

Los adjetivos se agotan ante la maravilla natural de este parque. Ahora que comienza la mejor temporada para visitarlo.

Por Beatriz Arango

09 de junio de 2016

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L os colores del río son la excusa de 15 mil personas para visitar Caño Cristales cada año. Una excusa válida y valiosa. El espectáculo que ofrece la naturaleza en este lugar es único. Ver en el recorrido las cascadas de agua, las formaciones de la piedra volcánica y extasiarse con los colores rotundos de la planta Macarenia Clavígera que se mueve coqueta bajo el agua, es un recreo para los sentidos que, seguro, no se olvidará y estará en los primeros lugares en la lista de mis viajes favoritos. 

Una de las principales recomendaciones de los expertos de Parques Nacionales y de la agencia de ecoturismo Sierra La Macarena es planear la visita al lugar entre junio y septiembre. La razón es la temporada de lluvias, porque el esplendor del Caño, el volumen de las cascadas y la observación de la planta, que solo vive bajo el agua, depende del buen nivel de lluvias. 

Todo comienza con la llegada, por tierra o por aire, al municipio La Macarena, Meta. Caluroso, muy caluroso, y con 30 mil habitantes, el lugar ofrece un ambiente sencillo y cordial, con unos 8 hoteles para elegir. No hay lujos, pero sí habitaciones cómodas, limpias y con servicio de aire acondicionado. Hay disponibilidad de restaurantes cerca de la plaza principal, panaderías, discotecas y heladerías, para refrescarse con una cerveza o una de las bebidas típicas de la zona, preparada con panela y naranja. 

 

Deje que sus sentidos se contagien de la vida del Llano, con sus amaneceres y atardeceres inigualables, espectáculos de baile de joropo y cantos llaneros.   

Esta fue una región que vivió el impacto del conflicto armado, por ser zona de influencia de las Farc. Si bien pocas personas hablan del tema, el ambiente sereno y las expresiones de esperanza de sus habitantes, y la cercanía de una base del Ejército son elementos que ofrecen tranquilidad al visitante. 

Para acceder al Parque es necesario tomar una lancha por 20 minutos a través del río Guayabero y luego hacer una caminata de unos 8,4 kilómetros. 

Mientras transita por el río, que más adelante se une con el río Ariari para formar el Guaviare, escuche los comentarios del guía, admire el afluente y observe con cuidado los árboles, donde habitan monos tití o ardilla y las pavas hediondas. El particular nombre se debe a que cuando van a ser atacadas, emiten un olor putrefacto para alejar a los depredadores. 

La experiencia exótica ya comenzó y usted debe estar listo: pantalón largo y liviano (tipo cargo), camiseta ligera de manga larga, gorra con protección para el cuello, agua y documentos de identidad, que los soldados le solicitarán para hacer el registro de visitantes. 

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Los sentidos empiezan a sorprenderse con sonidos y paisajes inesperados. La experiencia merece vivirse con pausa, aunque el calor invite a correr en busca de sombra. No solo las plantas bajo el agua hacen de Caño Cristales una belleza impresionante y única. También las cascadas que descienden por el lugar con su sonido que serena el ambiente y las piedras de origen volcánico que han adquirido llamativas formas, gracias a la constante caricia acuática. 

Tenga en cuenta las recomendaciones de los guías y atiéndalas con juicio. El parque requiere cuidados especiales, como no ingresar bloqueadores, repelentes ni botellas plásticas. Gran parte de la flora y fauna del lugar es endémica, es decir, exclusiva de la zona y necesita un tratamiento especial. 

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A Caño Cristales llegan al año 15 mil visitantes, muchos de ellos extranjeros, fascinados por las historias del llamado “río de los siete colores”, “el río que escapó del paraíso” o la zona donde “el arcoíris se zambulló en el agua”. Como las grandes obras de arte, las Macarenias, que le dan el color a las cristalinas aguas y se ven suaves y delicadas, como pequeños plumones, no se pueden tocar, solo admirar, para asegurar su supervivencia. 

No se preocupe por las altas temperaturas, porque en un momento del recorrido podrá darse un refrescante baño en las frías aguas del caño y descubrir otra parte del encanto del parque.

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Este prodigio natural merece ser visitado con calma, con respeto y con cámaras y celulares con muy buena capacidad, para captar tanta belleza.

 

¿Qué más hacer?

Además de Caño Cristales, puede visitar El Alcaraván, una finca de la zona, en la que disfrutará avistamientos de aves y espectáculos de doma y monta de caballos. Lleve calzado (dos pares) con suelas de buen agarre. La humedad vuelve resbaladizas y peligrosas las piedras del parque. La plaza del municipio cuenta con servicio de wifi.

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¿Cómo llegar?

– A Caño Cristales se puede llegar vía aérea, directamente a La Macarena, municipio donde está ubicado el Parque Natural, o a Villavicencio y luego tomar un carro. 

– La aerolínea Satena presta el servicio con vuelos regulares. Puede averiguar en Ecoturismo Sierra La Macarena por la disponibilidad de vuelos charter o excursiones que ofrecen el paquete completo. 

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Info: www.satena.com

Con la agencia Ecoturismo Sierra La Macarena puede planear su visita.

Info: (8) 664 8405 y 3143253522, 3112020044 y 3134209257.

Datos y reservas: (1) 3532400, ext. 138, reservas.macarena@parquesnacionales.gov.co

 

Fotos: David Schwarz.

 

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