El fantasma de la explosión de la central nuclear ucraniana persigue a los
japoneses por la fuga radiactiva de Fukushima. Pero es distinto. El desastre
en la antigua Unión Soviética ha dejado 200.000 muertos y una desolación
que un cuarto de siglo después todavía no se mide.
Por El Espectador
02 de mayo de 2011