Tomate: El consumo de su compuesto activo licopeno reduce el riesgo de desarrollar cancerosas, sobre todo de pulmón, próstata y tracto digestivo, evitando que procesos de degeneración celular deriven en cáncer.
Té verde: Es anticancerígeno y antioxidante. Tiene múltiples propiedades que impiden que las células se desarrollen e incidan directamente en la enfermedad mortal.
Trigo: La fibra del pan y cereales integrales, como el centeno, aceleran el tránsito intestinal y arrastra las sustancias cancerígenas que puede haber en el conducto digestivo previniendo el cáncer de estómago y de colon. Al impedir que sean absorbidas las sustancias cancerígenas protegen contra el cáncer de páncreas y de mama.
Brócoli: Los componenetes de este hacen parte del proceso de proliferación celular de las etapas iniciales del cáncer de próstata, colon, mama, hígado, vejiga, huesos, páncreas, piel o leucemia.
Aloe vera puro: Ayuda a prevenir y atacar la fase incipiente en cáncer de pulmón y páncreas. También ayuda, en los tratamientos de quimioterapia, a curar las llagas de la boca y las capas de epidermis de estómago e intestino. Además, su alto contenido en germanio ayuda al sistema inmunológico para que la enfermedad no se desarrolle.
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