Que Bogotá se encuentre ‘más cerca de las estrellas’ implica que esté también más cerca de la radiación solar y eso, afecta considerablemente la salud de nuestra piel, reveló un estudio llevado a cabo por la Universidad Nacional.
Si nos fijamos en la dosificación diaria de luz ultravioleta, la capital del país marca índices entre 14 y 15, calificados como «extremadamente altos» según los estándares establecidos por la OMS, advirtió el profesor del Departamento de Medicina Interna y del área curricular de Dermatología, Héctor Castellanos, quien es enfático en señalar que el sol bogotano, como consecuencia, no es apto para broncearse; de hecho, explicó, esta acción es una injuria a la piel, la cual responde con su pigmentación como mecanismo de defensa.
Efectos a corto, mediano y largo plazo:
El profesor Castellanos recordó que, a corto plazo, las quemaduras solares generan efectos como el enrojecimiento de la piel, especialmente en personas de tez blanca; quemaduras de segundo graso e incluso ampollas entre las pieles más susceptibles. El docente también dejó claro que las quemaduras de sol de primer grado se manejan con humectantes y emolientes.
A mediano plazo se puede experimentar pigmentación, lo que se traduce en manchas que deben ser tratadas. “Aunque no seamos conscientes, en nuestro quehacer diario y en las salidas cotidianas a la calle también nos exponemos a la radiación solar”, comentó.
Finalmente a largo plazo, la acumulación de los efectos de la luz ultravioleta, conlleva al envejecimiento prematuro de la piel y en casos extremos al cáncer. La mayor vulnerabilidad, según explicó, se presenta entre los más pequeños y los adultos mayores, pues son estos los que tienen una piel más frágil.
Recomendaciones:
Según un reporte del IDEAM, los valores altos y peligrosos de radiación ultravioleta se presentan en todo el territorio nacional, pero los máximos niveles se dan en las zonas montañosas, particularmente al sur de Antioquia, los santanderes, Tolima, Eje Cafetero, Boyacá, Cundinamarca, Huila, Cauca y Nariño.
Aunque la luz solar en períodos muy cortos proporciona efectos positivos que permiten la estimulación de la síntesis de vitamina D, la cual previene el raquitismo y la osteoporosis además de mejorar la circulación sanguínea, es de alto riesgo exponerse por períodos prolongados.
– La recomendación es que, en todo el país, pero específicamente en Bogotá, se debe evitar la exposición directa a la luz del sol entre las 9 de la mañana y las 3 o 4 de la tarde.
– Es importante acudir a toda clase de elementos de protección como gorras, sombrillas y protectores solares, preferiblemente con facor mínimo de protección 50, que filtra entre el 96 y el 98% de la radiación UV.
– El uso de protectores solares debe ser de 30 minutos antes de la exposición al sol, y se debe aplicar nuevamente cada dos o cuatro horas, aunque estos sean a prueba de agua.
– Evitar hacer ejercicio o practicar deporte al medio día y tener en cuenta que los bronceadores no protegen, por el contrario hacen más sensible la piel a la acción de los rayos UV.
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Cortesía: Agencia de Noticias UN.