Durante la emergencia ocasionada por la pandemia del coronavirus la salud mental es una de las claves para lograr el equilibrio emocional durante la cuarentena. Lo primero que una persona debe entender es que se está pasando por un momento inédito y real. Emociones como el miedo, la tristeza y la rabia son totalmente normales, siempre y cuando sean transitorias y no comprometan la funcionalidad de cada uno. Es importante identificarla para darlo el adecuado manejo.
Se debe entender la diferencia entre tristeza y depresión. La tristeza es un estado emocional sobre algo que nos hace sentir frustrados o impotentes, pero tiene la particularidad de ser transitoria; sin embargo, cuando se vuelve constante, las personas comienzan a aislarse socialmente, a perder la capacidad de experimentar gusto o placer por aquello que anteriormente para ellos era importante. Si se presentan pensamientos de minusvalía, culpa, desesperanza, temores obsesivos y, sobre todo, cuando hay ideas de muerte o suicidio, se está frente a un cuadro de depresión.
En el momento en que se detecten esos cambios es importante contactar a un especialista en salud mental, inicialmente un psicólogo o a un psiquiatra. Frente al tema, el doctor Juan Carlos Molano, Jefe de Salud Mental de la Fundación Santa Fe de Bogotá señala que “es fundamental que las personas que venían en tratamientos psiquiátricos continúen en contacto con su médico tratante por video llamada o tele consulta, y si se encuentran bajo tratamiento farmacológico, se debe supervisar la toma adecuada de los medicamentos.
Ante cualquier cambio relevante o empeoramiento, de los síntomas se debe pedir ayuda, comenzando por un familiar, un profesional de la salud, o por ejemplo plataformas como www.quenocundaelpanico.co que puso a disposición la Fundación Santa Fe de Bogotá para dar respuesta de manera gratuita a las preguntas que cualquier persona pueda tener con respecto a al COVID-19, incluyendo la importancia de la salud mental.
Acá, el especialista, da algunas recomendaciones que pueden ayudar a gestionar estas emociones y que son útiles en este tipo de situaciones:
– Construir resiliencia es quizá lo más importante, pues es la capacidad con la que nos adaptamos y afrontamos escenarios de adversidad, aceptar la realidad mediante una actitud orientada al autocuidado, lo cual conlleva a generar pensamientos realistas y positivos, que nos ayudarán a tomar decisiones más asertivas y a asumir condiciones difíciles durante el periodo de la pandemia.
– Mantener una rutina diaria, procurando levantarse y alimentarse a una misma hora, ocuparse en actividades tangibles siendo muy importante no quedarse divagando sobre el futuro. El futuro no lo conocemos, tenemos que afrontar el presente y tener conciencia plena del mismo. Establecer objetivos de corto plazo ayudará a que su mente esté enfocada.
– Favorecer y mantener el autocuidado, ¿Cómo se está alimentando? ¿Qué tipo de alimentos está consumiendo? ¿A qué velocidad está comiendo? Debemos tener en cuenta que por lo general cuando sentimos ansiedad tendemos a consumir más carbohidratos, alimentos grasos y azúcares. La alimentación es una parte fundamental para que nuestro sistema inmune pueda responder de manera adecuada a una infección.
– Utilizar técnicas de relajación y meditación como el Mindfulness, permiten tener una atención plena en el presente sin juzgar. Distintas plataformas en internet pueden enseñarnos ejercicios de este estilo, uno de ellos es: inhalar por cuatro segundos, mantener la respiración durante siete segundos y luego exhalar durante ocho segundos. Puedes realizar este ejercicio durante 10 minutos seguidos, escogiendo un lugar tranquilo para hacerlo. Repetir este ejercicio dos veces al día sobre todo al momento de dormir nos ayudará a relajarnos.
– Realizar una actividad física, no importa el espacio, diariamente como mínimo 30 minutos, escogiendo lo que más nos guste hacer, clases virtuales, baile, yoga o caminatas dentro de la casa serán vitales para garantizar nuestro bienestar físico y mental.
– El sueño reparador es necesario, por eso debemos fijar un horario para levantarnos y acostarnos diariamente, disminuir el consumo de cafeína después de mediodía, no hacer siestas de más de 10 a 20 minutos durante el día y evitar el consumo de alcohol en la noche ya que este fragmenta el sueño y produce un sueño superficial más no reparador.
–Establecer horarios para el uso de aparatos electrónicos y para ver noticias, tratando de que sea hasta una hora antes de irse a dormir. Además, debemos asegurarnos de buscar información de fuentes confiables y no hacerlo en exceso: por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Centro de Prevenciones de Enfermedades (CDC) de Atlanta y el Ministerio de Salud.