La noticia está ahí. Colombia avanza en el Mundial de Brasil 2014. Independiente de lo que siga, de los resultados que vengan, la buena energía de esta primera racha ha generado un sentimiento histórico que no queremos olvidar. Y es con ese ánimo de atesorar en la memoria los buenos momentos, que elaboramos esta edición con James Rodríguez en portada, tras la mirada de nuestro ilustrador invitado, Randy Mora. Un James luchador, victorioso, exultante, con la fe y pasión de un pueblo en sus ojos y con el aura del tricolor nacional a sus espaldas. Un James con los puños cerrados y el corazón expuesto. Una imagen inspiradora. Y con esta estampa de fondo quisimos oír, de coro griego, a otro astro que pondera y siente nostalgia con la actuación de sus pares colombianos. Hablamos con Faustino el «Tino» Asprilla, ahora viendo el juego muy de cerca, pero fuera de la cancha, del lado de la prensa. Un encuentro de dos mundos, de dos ánimos, de dos desenlaces distintos. Todo esto en medio de una multitud de colombianos presentes en cuerpo y alma en los diferentes partidos de nuestro equipo. Una mancha amarilla que además de registrarla fotográficamente, quisimos que alguien la viviera y la escribiera desde adentro. Y toda esta fuerza de atracción gracias a una estirpe de colombianos, admirada en Latinoamérica y Europa, que tomó muy en serio eso de forjar su destino a las patadas. Cada página es una sensación congelada de esta buena senda, un color, una postal, un comentario, un buen recuerdo. El hecho circunstancial de vernos entre los mejores, y oír, por un instante, que hablan más de nuestras virtudes que de nuestros defectos de siempre, es Prozac para nuestro talante tan variable.