Esta edición tiene mucho de nostalgia, de sentarse en esta silla de la plaza para mirar a lo lejos en el tiempo 25 años atrás, cuando todo sucedió, lo que no queríamos que sucediera, que la muerte entrara oronda y nos embistiera con sus atronadoras balas en la plaza de Soacha. En esta misma silla sentamos a José Herchel Ruiz para volver a ver, con lentitud, lo que ese día le tocó mirar y registrar a este fotógrafo, en ese entonces de revista Cromos, imágenes aterradoras y únicas que impactaron por su violencia y que hoy ampliamos al máximo y ponemos bajo la lupa. A esta silla también convocamos a Carlos Duque, el hombre que hizo de Galán una ilusión política con su afiche memorable. A él encargamos esta portada emblemática. También conversamos con Gloria Pachón, la mujer que aún extraña, más que al caudillo, al padre de sus hijos y al hombre de la casa. Sentados de nuevo en esta silla, volvemos al lugar de los hechos para ver, en una especie de cine mudo y en cámara lenta, los gestos y las garras de una emboscada artera y camuflada dentro de una manifestación política. En esta misma silla, volteamos a mirar con León Valencia la violencia política y los años desatados que corrieron después como estampida en el almanaque. Y como en cualquier plaza, le pedimos a Héctor Rincón que volara sus globos con una pregunta en el aire: ¿qué habría ocurrido si no muere Galán? Para completar, le pedimos a Jorge Cardona, editor general de El Espectador, que fuera tras el rastro del hombre de la pancarta, uno de los autores del magnicidio. Ampliar este reportaje gráfico es estar de nuevo ahí entre las balas, la tragedia y el revuelo de la gente en una pesadilla en blanco y negro que las nuevas generaciones difícilmente conocen.