Nuestros héroes en portada hoy viven como príncipes. Sin embargo, detrás del confort que los rodea, los tres jugadores que visitamos en Niza, Florencia y Milán vienen de vidas más austeras y pruebas más duras. Aunque provienen de lugares diversos en Colombia, Medellín, Cali y Necoclí, los tres tienen algo en común, son luchadores. A pesar de que cada uno tiene su propio estilo dentro del campo, los tres se parecen en que son hombres disciplinados y de familia. Los vemos a menudo en la televisión corriendo tras el balón, probando su talento y su valía frente a los directores técnicos, el público y los comentaristas deportivos, pero nunca los vemos en sus casas hablando de todo lo que tuvieron que pasar para llegar a donde están. Y eso fue, precisamente, lo que vinimos a hablar con ellos. De David Ospina todos conocemos sus voladas en el arco, pero muy pocos sabemos lo duro que fue para él llegar a los 19 años a Niza, recién casado, y tener que vérselas con algunos franceses desconfiados que se negaban a arrendarle un apartamento a un colombiano. Después del insuceso y luego de seis años jugando en el Niza, hoy es ídolo de los galos. Y qué decir de Juan Guillermo Cuadrado, un joven del Urabá antioqueño que muy pequeño perdió a su papá por culpa de la violencia, y, sin embargo, no cedió en su empeño de ser futbolista profesional, obstinación que hoy lo tiene de estrella en Fiorentina. Finalmente visitamos a Mario Alberto Yepes en su hogar en Milán, para que nos confesara lo duro que fue comenzar a jugar en Europa, el día que llegó a Francia en invierno, hace doce años, con su esposa embarazada y sin conocer el idioma. Hoy, doce años después, sigue en la capital de la moda. Acercarnos a Ospina, Cuadrado y Yepes es nuestra manera CROMOS de estar con la Selección, desde su intimidad. ¡Fuerza, Colombia!