Es de cuento infantil el hecho de llegar una mañana, con la alegría que traen los circos, a un pueblo escondido entre lomas y laderas, y en cuestión de minutos hacer que sus habitantes, felices, se animen a sacar de sus casas todo lo que elaboran y producen. Por arte de magia y de las reinas, las calles se llenan de pelotas de cuero, muchas bolas de colores, como si todos sus moradores fueran niños. Estamos en Monguí, un pueblo cuyo fuerte, a diferencia de la mayoría de poblaciones boyacenses, no son los canastos o la cerámica, ni mucho menos las ruanas ni los tejidos, sino la elaboración de balones de fútbol. Algo tan inesperado como el propio Minicromos 2 instalado en su gélida plaza, con mujeres en altos tacones y escasos vestidos de baño. O tan descabellado como el regreso a su pueblo del joven recluta Froilán Ladino Agudelo, por allá en los años 30, después de sobrevivir a la guerra con el Perú, con la idea de hacer algo que aprendió a su paso por Manaos en Brasil. Desde entonces, las manos laboriosas de sus habitantes en el interior de sus viviendas no hacen otra cosa que confeccionar esferas. Y ahora todas ruedan por Monguí para que las candidatas al Concurso Nacional de Belleza® se diviertan frente al fotógrafo David Nicolás, que no para de disparar su cámara. Cinco mil disparos fue la munición gastada frente al paisaje boyacense. Un mar de fotos del Minicromos 2, una cadena de reinas y apariciones a diestra y siniestra. Y así como “ellas” llegaron de improviso a este pueblito de pesebre, también sorprendieron con sus cabelleras finamente alisadas o entorchadas, sus pieles turgentes y su majestad de reinas, en desiertos, campos de papa, casas de barro y casonas históricas. CROMOS recorrió lo más bello del departamento en su vuelta a Colombia con las más bellas. Un segundo grupo que tuvo que superar cambios drásticos de temperatura para posar muy frescas bajo soles ardientes y muy cálidas en fríos inclementes. ¡Gracias, Boyacá! Espere la próxima semana el Minicromos 3 en la Costa Atlántica.