Se fue La Niña pero los daños que dejó en Cundinamarca serán difíciles
de reparar. Doce muertos, vías intransitables, puentes caídos, miles de
familias sin vivienda y 32.000 hectáreas productivas inundadas. Y aún no
dejará de llover.
Por El Espectador
03 de junio de 2011