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Editorial: el poder de un símbolo

Existir requiere que estemos dispuestos a guerrearla y a salir de la zona de confort.

Por Revista Cromos

22 de noviembre de 2019

Foto: Camilo Ponce de León.
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Hace cinco años, la historia de Natalia Ponce de León estremeció al país. Vimos en el noticiero el peor ataque con un agente químico en la historia de Colombia. Seguimos ansiosos a las autoridades que avanzaron presurosas para capturar a su agresor. Sentimos alivio cuando lo encontraron e ira cuando alegó problemas mentales. Fuimos testigos del tesón de Natalia para presionar por el desarrollo de una ley que favoreciera a las víctimas. Admiramos su brío y su coraje para salir del infierno. Nos preguntamos si nosotros habríamos tenido la misma fortaleza. 

Natalia Ponce de León es un símbolo de vitalidad muy poderoso en un país que todos los días nos pone a prueba. Por eso decidimos invitarla a dirigir esta edición. Y el proceso ha sido deslumbrante. No solo porque hemos conocido de primera mano su berraquera, su energía desbordada y su capacidad de lucha, sino porque hemos sido testigos de su belleza (tiene un fulgor cautivante en la mirada), su humanidad (quiere amar, viajar, construir), su sinceridad (odia las máscaras, especialmente después de tener que usar tantas) y su ambición (quiere llegar muy lejos y muy alto). 

Hemos conocido a la heroína y a la mujer. Y nuestros encuentros inspiraron una edición en la que su relato sirve de motivación, de alimento para el espíritu, de empujón. En estas páginas volvemos al ataque, al dolor y a los temores solo para coger impulso, porque esta revista es una invitación a que todos dejen atrás las sombras que los acechan para que se atrevan a renacer.

La columna vertebral de esta edición la guían los valores que le permitieron a Natalia salir adelante después de conocer el lado más oscuro de la vida y de sí misma: la fuerza mental, la constancia, el amor propio, la resiliencia, la valentía, la fe en el universo y la pasión. Cada capítulo, basado en estas virtudes, reúne otras historias de renacimiento, de superación y de reinvención. Porque existir requiere que estemos dispuestos a guerrearla, a salir de la zona de confort, a cambiar y, como dice Natalia con insistencia y convicción, a renacer una y mil veces.

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