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El alma de contar

 

Por Jairo Dueñas

29 de marzo de 2011

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Caben enteros. La Colombia más nuestra, la más sensible por su belleza, por su valor histórico, por su heroísmo, por su creatividad, por su dramatismo y por su entrega. Pero también el mundo multicolor interesado en los preparativos de la boda del príncipe y la plebeya, y que sigue de cerca la trágica farsa en la vida del eterno niño rudo rompehuesos etiquetado como Mike Tyson.

La Colombia repleta de detalles, de historias detrás de las historias, de personajes que hacen de sus delirios buenas noticias. Nada escapa a su pasión de coleccionista. De sus manos de recolector de frutos gratos como la historia de Pierluigi Orsi, el colombiano que ya triunfa en la Fórmula Uno con el equipo de Red Bull. Cada quince días recogemos nuestra cosecha, mezcla de rostros, caminos, fragancias, ventanas, sonidos y colores que nos hablan de Santurbán, el paraíso en Santander que vale su peso en oro.

Cada portada es como una escalera puesta sobre un muro oscuro y alto, que supera el obstáculo de la indiferencia y nos alza para mostrarnos del otro lado donde el sol alumbra, donde podemos sentir más que compasión, para rendirnos con respeto y admiración por un pueblo recio y honorable como el japonés después del terremoto, del tsunami y de la fuga radiactiva, una raza templada y formada en su espíritu estoico con las funestas bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Todo cabe si tiene el sello exclusivo de la aventura. Las cosas se viven para hacer que otros las vivan, así haya que cruzar la frontera de la cautela para ponerse un chaleco blindado y sentir en carne propia lo que es ser tocado por el trueno de un disparo. Un viaje que desemboca en una montaña rusa con la adrenalina sin frenos desbordada en sus curvas. Un movimiento lento que nos obliga a detenernos para ver nuestra existencia en remanso. Y todo esto lo hacemos hace 95 años. Es nuestra manera de ser y de contar con el alma. Son 95 años de mostrar en forma positiva lo que nos pasa.

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