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El arpista colombiano Edmar Castañeda

Vio el arpa por primera vez a los 13 años, en su clase de baile de joropo,
y se enamoró perdidamente de ella. Desde entonces, lleva 20 años tocándola
hasta la obsesión. Luego de pasar su propia temporada en el infierno, su
pasión enfermiza se convirtió en un show único con alma de jazz en Nueva
York. Un gran músico en lo alto.

Por El Espectador

17 de mayo de 2013

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