Fue elegida en Long Beach, el 25 de julio de 1958, como la más bella del universo. Un sentimiento pleno, mezcla de orgullo y frenesí, se apoderó de los colombianos. ¡La primera Miss Universo colombiana! Y las expresiones de gratitud y cariño se multiplicaron cuando la reina llegó al país vía Barranquilla. En el número 2152 de CROMOS el hecho se destacó en portada con una fotografía de Luz Marina visitando la casa presidencial, con el título Los buenos signos, y el anuncio de reportajes sobre su llegada. El culto a la heroína fue el titular del especial, en el que se leía: “Una hora y tres cuartos duró el transporte de Luz Marina desde el aeródromo de Techo hasta el Hotel Tequendama… “Luz Marina encarna con toda perfección a la mujer colombiana en sus mejores virtudes”, anotaba el texto periodístico que narraba la visita de la reina, vestida de traje oscuro y tocado, al Palacio Presidencial.
Luz Marina Zuluaga
Su regreso al país fue una apoteosis. Pasó por Barraquilla, Bogotá y Manizales.
1938
“Nunca pensé en ser reina, incluso mi abuela me decía «gatica» porque yo de chiquita era muy fea y flaquita. Supe que era pispita cuando me eligieron Señorita Caldas”. Así pensaba la reina de Caldas, que ante la renuncia de Doris Gil Santamaría se convirtió en Señorita Colombia
Cuando volvió a Manizales, ciudad donde residía. La sociedad se había reunido y tras una colecta le compraron una casa, completamente dotada, como gesto de agradecimiento a su triunfo en el concurso.
Se casó con el médico Enrique Vélez, con quien se radicó en EE.UU. y tuvo tres hijos.
La belleza seduce y compromete
Seduce al gran público, a la masa, que se ve reflejada en el carisma de una reina de belleza, porque, sin duda alguna, obtener un triunfo como el que han conseguido Luz Marina Zuluaga, en 1958, y Paulina Vega, en 2015, va mucho más allá de ser lindas.
Este reconocimiento tiene que ver con un conjunto de elementos que son comunes a ambas: la belleza, la inteligencia, el carisma, la notoriedad con calma. ¿Notorias y calmadas? Sí. Puede sonar a contradicción, pero se necesita más que belleza, mucho tacto, serenidad y actitud para destacarse, lo sabemos todas, en un grupo de mujeres, cualquiera que sea (79 en el caso de Luz Marina y 87 para Paulina) y lograr atravesar cada una de las pruebas para obtener la corona.
Foto: Cortesía Falabella
La alegría se repitió en enero pasado, gracias a la barranquillera. Mujeres que saben lo que quieren y que valoran la belleza como un factor más que estético.
Fotos: Archivo Cromos