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Antes de salir al escenario, cada integrante de esta disfuncional familia se
concentra en su personaje. El traje, maquillaje, peluca, gafas y demás
accesorios son preparados de manera minuciosa para el público bogotano que
los viene a ver por primera vez. Los nervios los calman con gestos, muecas,
chistes entre sí, y por último explotando burbujas de aire.
El teatro esta lleno, la luz se apaga y comienza la función. Solo pasan
cinco minutos y el ambiente que crea la familia *Semianyki [1]* es tan real
al de cualquier famila que sin pronunciar palabra los seis integrantes
logran toda la atención.
Su humor depende solo de gestos y movimientos que van acordes a la música
o sonido ambiente, de esta manera, el espectador recrea la situación, la
siente propia, se identifica, muere de la risa y estos rusos logran su
objetivo.
Fotos: David Schwarz
[1] http://www.cromos.com.co/actualidad/articulo-149322-el-teatro-ruso-se-toma-colombia
Por El Espectador
09 de marzo de 2014