Factores como horario, ubicación, metodología de enseñanza y hasta el uso de uniforme, son determinantes para tomar la mejor decisión, pues más allá de un lugar de juegos en donde se deja a los niños mientras los papás trabajan, los jardines son espacios vitales en el desarrollo social y cognitivo de los pequeños.
Para algunos especialistas la edad ideal para ingresar son los dos años, pues consideran que es el momento indicado para exponerlo a nuevas vivencias, así como a la interrelación con sus pares. Ya caminan, dicen algunas palabras y eso facilita la socialización. Según los parámetros demarcados para la educación preescolar en nuestro país, los rangos de edades académicas van desde los tres años, momento para cursar prejardín, a los cuatro, jardín y a los cinco, transición.
Para tener en cuenta
1. Tómate el tiempo necesario para realizar visitas, averiguar, cotejar referencias. Esta es una labor que no debe hacerse a la ligera ni por Internet. Visita varias veces cada lugar, preferiblemente, cuando haya niños, para que puedas ver cómo son el trato y la dinámica profesor-alumno y cómo se desenvuelven en el día a día. Nunca te quedes con una sola impresión y, en la medida de lo posible, vayan papá y mamá juntos, para que puedan comparar sus percepciones. Así lo aconsejan las directivas del jardín infantil Mi Pequeño Mundo.
2. Los espacios al aire libre o dedicados a la recreación son importantes, porque fortalecen el desarrollo motor del niño. Los elementos allí instalados, como rodaderos, columpios, piscinas de pelotas o paredes de escalar deben ser adecuados para la edad y contar con supervisión constante de un adulto.
3. Las áreas sanitarias son vitales, pues es allí donde muchos pequeños aprenden a dejar el pañal. El jardín debe contar con baños suficientes y adecuados para niños y niñas, así como cambiadores de pañales y bacinillas de entrenamiento.
4. El centro educativo debe ser un lugar de puertas abiertas en el que los padres tengan la posibilidad de visitar a sus hijos en diferentes momentos y verificar cómo es el trato. Algunos cuentan con ventanas espejo, o agujeros en las puertas, para que los papás observen sin interrumpir las actividades del niño. Otros poseen sistemas de cámaras, que permiten a los adultos enlazarse desde un computador al circuito cerrado de televisión del plantel.
5. Los docentes deben ser licenciados en pedagogía infantil o preescolar y, al menos uno de ellos, certificado en primeros auxilios por una entidad reconocida. Profesionales graduados en diferentes carreras, como música, artes o psicología, también aportan útiles conceptos en la formación de los infantes.
6. El voz a voz es básico. Las referencias de otros padres de familia son un gran indicador para conocer a fondo los potenciales de una institución.
7. Es importante que, en las visitas que hagan, vayan con el pequeño. Así, podrán ver sus reacciones frente a las instalaciones y a los maestros.
8. El aspecto nutricional es fundamental. Indaguen sobre el menú que ofrece el jardín para las onces y el almuerzo y cómo satisfacen las necesidades calóricas de los pequeños.
9. No busquen un lugar que ofrezca convertir al pequeño en un ‘genio’. Esto provoca estrés. La función principal del jardín es permitir a los pequeños socializar y aprender sobre normas y convivencia.
10. Es fundamental revisar si posee énfasis en deportes, idiomas, religión o en lúdica y artes. Más allá de los recursos pedagógicos importantes, el niño debe sentirse feliz, seguro y querido. Para María Eugenia Quintero, directora de Kinder DC, es fundamental “revisar el desarrollo de las destrezas de los niños. Más allá de un programa académico, los pequeños deben jugar, compartir, ser estimulados de acuerdo con su edad y desarrollar al máximo sus habilidades motoras, de lenguaje y de pensamiento, como preparación para el colegio grande”.
Seguridad, ante todo
1. El lugar debe contar con áreas físicas adecuadas, espaciosas y limpias, donde los niños puedan aprender. Los recursos pedagógicos deben ser seguros e higiénicos, recomienda Eliana Trigos, coordinadora de convivencia del jardín infantilGimnasio Santana del Norte.
2. La ubicación es un elemento esencial. A esta edad, no es conveniente que los niños madruguen demasiado o que recorran largas distancias para llegar a su destino. También es aconsejable fijarse en qué tan fácil es el acceso para dejar y recoger a los pequeños de forma segura.
3. A nivel de instalaciones, es necesario que los pisos sean antideslizantes, que posean amortiguadores de caída, puertas con seguros que eviten que los dedos queden atrapados, refuerzos blandos en las esquinas, ventanas ajustadas (aunque todos los espacios deben contar con suficiente ventilación), protectores en las tomas eléctricas, ausencia de cables y conexiones externas.
4. Si la edificación tiene escaleras, deben contar con pasamanos ubicados a la altura de los niños, así como puertas o bloqueos en cada uno de sus extremos, para evitar que los chicos deambulen sin supervisión.
5. Es necesario verificar también que la institución cuente con el aval de los bomberos, con salidas de emergencias demarcadas y suficientes extintores, así como con el visto bueno del hospital al que pertenezcan, según su localidad.
Sanos y felices
1. Al ingresar al jardín, es común que muchos pequeños presenten cuadros de virosis, infecciones, diarreas y resfriados. A los dos años, su sistema de defensas es aún inmaduro. Tener las vacunas al día y que el jardín promueva el aseo general y el continuo lavado de manos son clave para que todos estén sanos.
2. Las instituciones educativas que atienden a la primera infancia deben contar con profesionales capacitados en primeros auxilios y manejo de emergencias, o bien, con una enfermera. En algunos jardines el área de salud es apoyada desde un equipo multidisciplinario que, por lo general, está compuesto por enfermera, nutricionista y psicóloga.
3. Otros cuentan con un equipo más amplio. Para María Emilia Gacha, directora de Semillitas de Amor, “estos profesionales suelen dar orientaciones importantísimas en cada etapa del desarrollo de los niños y, en el evento de que se presenten casos especiales, pueden valorar y diagnosticar acertada y oportunamente la situación“.
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