Por: Tatiana Gómez Fuentes
La paisita’ llega a una plaza de mercado en el Chocó y encuentra una realidad inesperada. Ella, que proviene de otra región, está de visita y ve con sorpresa cómo transcurre la vida en el Pacífico colombiano. Allí, en ese rincón del país que solemos pobretear y criticar, ve una riqueza cultural que no imaginaba encontrar. Es testigo de la pujanza que impulsa a la gente, de la calidad humana que los acompaña, de la buena energía que transita por la calles, del orgullo que sienten por sus costumbres y del respeto que profesan por su tierra, por la familia y por los valores que les inculcaron desde niños. Ella entiende, al analizar su idiosincrasia, que en ese departamento olvidado no es feliz el que más tiene sino el que menos necesita.
Esta es la historia que cuenta La paisita, uno de los cortos producidos por Chocquibfilms que busca explorar esa situación, tan recurrente para los chocoanos, de recibir críticas de personas ajenas a la región, que ignoran lo que realmente ocurre en su tierra. Los juzgan desde estereotipos, dicen conocerlos a partir de la información fragmentada que aparece en los medios, llegan de otras ciudades a opinar, en lugar de actuar y ayudar.
Una oportunidad
La productora les da voz a quienes nunca han sido oídos y desvirtúa estigmas y clichés equivocados.
La necesidad de expresar el sentimiento de una cultura desde lo positivo motivó la creación de Chocquibfilms, una productora audiovisual que hace dos años trabaja para mostrar la realidad del Pacífico, un territorio en evolución que está compuesto de contrastes, de diversidad, de tenacidad, de autenticidad y hasta de magia. Así como hace unos años Chocquibtown logró poner su región en boca de todos, traer a su departamento de vuelta del olvido y, en ese camino, empoderar a sus coterráneos por medio de la música, ahora la idea es hacerlo a través de historias que se cuentan en filminutos y cortometrajes. Tostao –con el apoyo de los demás integrantes de la agrupación– ‘camella’ para darles herramientas a los jóvenes, de tal manera que puedan mostrarle al mundo qué es, cómo es, e incluso, dónde queda el Chocó.
Un laboratorio audiovisual
Rafael Caicedo García, quien lidera el proyecto en este departamento, es un joven de 24 años que se ha dado a la tarea de contar esas historias ocultas e inesperadas del Pacífico. De su mano viaja Jesús Herney Rentería Ramírez, un apasionado por la música urbana y el rap, que se encarga de la edición, la mezcla y la composición de la música incidental de los proyectos audiovisuales. Con ellos trabaja, también, Numar Sneyder Córdoba Palacios, quien, a través de la fotografía y los efectos especiales, ayuda a montar esas radiografías de la cotidianidad que muestran otras caras de la región.
La creatividad de estas tres cabezas conforma la base de Chocquibfilms, una productora que es, a la vez, una escuela de formación audiovisual, cuyos integrantes creen en el poder del arte para transformar la sociedad, para desarmar los estereotipos que históricamente han vulnerado la dignidad de los pueblos afro y de los indígenas de la región, y para darles voz a quienes nunca han sido oídos y así desvirtuar todas las ideas preconcebidas y equivocadas sobre su realidad.
Cambiar destinos
Con Chocquibfilms, Tostao, Goyo y Slow esperan abrirles puertas a los jóvenes; puertas que, alguna vez, alguien más les abrió a ellos.
En la actualidad, hay diez realizadores emergentes trabajando con Rafael, Jesús y Numar. Fueron elegidos en una convocatoria que buscaba jóvenes interesados en hacer cine y para la cual debían mandar fotografías, guiones o argumentos. La mayoría de ellos han adquirido conocimientos sobre producción cinematográfica en el Sena y luego los han fortalecido en los talleres de escritura, edición y elaboración de guiones que organiza Chocquibfilms con profesionales que trabajan en el medio, como Ramsés Ramos, Rodrigo Triana, Jorge Navas o Carlos Hernández. La idea es que vayan puliendo su talento con la ayuda de los mejores, para desarrollar productos cada vez más valiosos, poderosos y de calidad.
Hace unos meses, la productora trajo a los cineastas a Bogotá para que conocieran de primera mano cómo funciona la industria. Visitaron productoras, sets de grabación y canales de televisión donde pudieron ver cómo se pone en práctica la teoría. La idea era que conocieran el mundo de la producción audiovisual desde adentro y que entendieran en dónde hay oportunidades de negocio que puedan aportar para el desarrollo de la región. La experiencia de formación de Chocquibfilms no solo les aporta a los jóvenes herramientas para sus creaciones audiovisuales, sino para ser individuos integrales y emprendedores, que sean capaces de mejorar su calidad de vida.
Las buenas obras pagan, De mejor familia, Roto, La oferta, Noche de protesta, La paisita y El vikinguero son algunas de las producciones de Chocquibfilms. Estas historias hablan de la identidad chocoana, de la importancia de los valores, de la riqueza del Pacífico o de los políticos corruptos que llegan a la región. Muestran problemas y soluciones; mitos y verdades. Historias cotidianas que, a la vez, son universales.
Inspiración
Cuando yo tenía 8 años, alguien vino y me sembró la música, y ahora, gracias a Dios, vivo de ella –recuerda Tostao, agradecido–. La motivación y la inspiración son las claves del éxito para poder llevar a cabo un sueño”. Ese es el propósito principal del artista: inspirar a los ‘pelaos’, demostrarles que se puede, que solo se necesitan ganas. Por su experiencia en el mundo de la música sabe que abrirse camino no es fácil, pero tampoco es imposible.
Tostao ha sido un mentor clave y la luz más brillante en la formación de estos jóvenes porque estuvo parado donde esos cineastas emergentes están ahora. Él sabe que si se trabaja se puede. Él es consciente de que en el Pacífico hay dificultades, pero también están las ganas de sobrepasarlas. Y se encarga de cantarlo para que todos lo sepan: “De donde vengo yo, de tanto luchar siempre con la nuestra nos salimos. De donde vengo yo, de aquí se habla mal pero todo está mucho mejor. De la zona de los rapi mami papi, tenemos problemas pero andamos happy”.
A ‘Tostao’ le encanta el cine, casi tanto como la música, por eso ha sido el corazón de este proyecto y el que lo ha hecho palpitar.
Además de Tostao, la experiencia de Chocquibfilms ha sido posible gracias al apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y de ACDI/VOCA, así como de la donación de algunas cámaras, computadores y micrófonos por parte de personas interesadas en el proyecto. Es una iniciativa que seduce porque no se trata solamente de unos cuantos jóvenes con un sueño, sino de un espacio desde el cual se construye tejido social, se muestra una región poderosa al mundo y se generan transformaciones que pueden aportar al desarrollo del país. Al final, todos somos Pacífico.
Fotos: Cortesía