El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Ellas al mando

Ser líder tanto paras mujeres como para hombres implica obtener resultados a través de otras personas. ¿Hay alguna diferencia entre ser o tener una jefa o un jefe?.

Por El Espectador

29 de julio de 2010

PUBLICIDAD

Con el tiempo las diferencias han venido desapareciendo porque cada vez son más las mujeres que ocupan cargos directivos y los empleados que son indiferentes a la hora de tener una preferencia respecto al género del líder. Sin embargo, no faltan las quejas de que las jefes son más duras con sus congéneres, menos solidarias con los hombres y a veces más estrictas por el hecho de querer demostrar sus capacidades en una sociedad paternalista.

Las mujeres maravillas, esas que trabajan, van al gimnasio y cuidan de sus hijos son el gran paradigma de la sociedad moderna. A veces no se sabe cómo sacan tiempo para su profesión, sus relaciones sociales y su familia. El gran reto en el campo laboral es saber combinar y manejar estos aspectos.

Según la psicóloga Martha Ortiz, gerente de procesos de la firma de cazatalentos Samper Head Hunting, los puestos de gerencia son ocupados en su mayoría por hombres. No obstante, las empresas no tienen ningún sesgo por algún género. “Sin embargo las mujeres tienen más potenciadas las habilidades de relacionamiento, sociabilidad, comunicación y orientación al servicio y a la calidad de los procesos. Hacen más seguimiento a su grupo de supervisados, van al detalle”, afirma Ortiz.

Patricia Fajardo, directora de la revista Caras, opina que la gran desventaja de estar en un puesto directivo es que salarialmente se está en inferioridad de condiciones frente a los hombres. Asimismo, cuando una mujer se enoja en el trabajo es calificada de histérica, pero si un hombre lo hace es porque tiene mucho carácter. Por otra parte, confiesa que la ventaja “es que desarrollamos rápidamente la inteligencia emocional”.

Para Marta Elena Díaz, coordinadora para temas de televisión del Grupo Prisa., ser mujer al igual que ser hombre jefe representa cada vez menos diferencias. “Quizá culturalmente tenemos la tendencia a liderar más desde la emoción. Ellos tienen más control, no por eso menos emoción, debido a que hay una tradición cultural que los hace menos expresivos. Por eso pueden sonar más duros y autoritarios”.

Según Díaz, actualmente las personas aceptan menos un liderazgo impuesto por la intensidad o por la autoridad y se comprometen con un liderazgo que los motive y los desarrolle. “El mundo está lleno de diferencias y el complemento entre nosotras es lo que lo hace más rico. Disfruto trabajar con ambos sexos. Lo importante es interpretar y conocer a las personas lo suficiente para resaltar sus habilidades y competencias, y generar a partir de ellas fortalezas para las organizaciones y los ambientes naturales.

Para Patricia Fajardo no hay diferencia entre ser mujer o hombre jefe. “Pueden ser tan buenos o tan deficientes profesionales los unos como los otros. Ser bueno no depende de un cromosoma ni de tener más estrógenos o más testosterona. Es una cuestión cultural, de formación académica, de crecimiento intelectual, de mejores oportunidades”.

Tips

Hay que aceptar que la jefa es la superiora nos guste o no.

Entender sus gustos, lo que le desagrada y su temperamento para trabajar cómodamente.

No ad for you

Si tiene una jefe complicada, no hay que estresarse ni sobrerreaccionar.

No hablar mal del jefe. Estos comentarios perjudican el ambiente laboral.

Cambiar de actitud. La psique humana resiente la autoridad y puede no hacerle ver sus propios errores.

Mantener una relación profesional saludable.

Temas:

Ver todas las noticias