Viendo a tanto personaje con su video casero echándose el baldado de agua, pero sin nada en juego, sin manifestar mayor interés en lo que hay detrás de la peripecia. Viendo tanto protagonista emparamado, risueño e ignorante de la vivencia profunda y dolorosa que hay dentro de esta enfermedad de pesadilla llamada esclerosis lateral amiotrófica, ELA, se me cruzó por la memoria, como una bala perdida, el día que decidí probar una chaqueta blindada. Recuerdo que antes de ponerme de blanco, de enfrentar el disparo, me senté muy juicioso con su creador, Miguel Caballero, a que me contara la historia completa de lo que él hacía. Era lo más prudente, buscando los argumentos y garantías para curarme en salud y decidirme a ponerme una de sus chaquetas a prueba de todo. Luego vino el tiro en mi costado izquierdo, a la altura del bazo, con una Smith & Wesson, 38 largo, un estallido seguido de un olor penetrante a pólvora. Fue ahí, fracción de segundos después del ¡PUM!, que entendí el cuento y el mérito de mi entrevistado y la estupidez de mi osadía. Volviendo al tema del balde, seguramente, si el agua saliera disparada con el calibre de algo más peligroso y dependiera de nuestro conocimiento del ELA sobrevivir al intento, muchos de los que se aventuraron lo hubieran pensado dos veces o lo hubieran tomado más en serio… porque esto no es un juego. De ahí que para esta portada invitáramos a la cantante Fanny Lu, al periodista y presentador Juan Diego Alvira y a la actriz Carolina Guerra, para que se empaparan, sobre todo del tema. Así posaron y soportaron su respectivo chapuzón de agua helada frente a la cámara de Carlos Duque, cuya mamá, Julia Arbeláez, murió, precisamente, víctima del mal del ELA.