No puedes estar un segundo sin mirarlo
Un comportamiento frecuente de un adicto al celular, es mirarlo aun sin estar sonando, alumbrando o vibrando. La ansiedad se apodera de ti por momentos, por ejemplo si vas para tu lugar de trabajo o para la casa de una amiga y descubres que lo has dejado olvidado, puedes colapsar, razón por la cual prefieres llegar tarde a tus citas e ir a su rescate.
El cargador viaja contigo a todas partes
El tema de la batería de tu celular es tan importante como levantarte todas las mañanas, sí, es hora de aceptarlo no puedes sacar a pasear a tu perro o simplemente ir al supermercado sin el cargador. Hace parte de ti las 24 horas del día, pero esto no es lo preocupante, lo grave del tema es que se te olvida la verdadera razón por la que saliste de casa, por estar buscando un enchufe para no quedarte sin teléfono.
Tu celular se convierte en almohada
Cuando te vas a descansar después de un largo día de trabajo, el celular tiene que estar al lado tuyo, la excusa de la alarma ya pasó de moda y el sueño para ti pasa a un segundo plano, puedes quedarte fácilmente horas revisando tus redes sociales.
No interactúas con las personas
Salir con tus amigas ya no es tan importante como antes, parece que tu mejor o tu novio es el celular, no lo pierdes de vista un instante y la ansiedad por tenerlo en la mano es tan notoria que la gente puede hacerte preguntas incómodas o ponerte apodos referentes a la tecnología.
Tu cara se convierte en emoticones
Has perdido tanto tu identidad, que tus gestos ya no hace parte de ti, ahora para expresar las cosas que piensas o con las que no estás de acuerdo, acudes a imitar las caritas que salen en el whatsapp para hacer referencia a algo, ¿preocupante no?
Te molestas porque la gente asegura que tienes una adicción Tu comportamiento dice mucho de ti, así que no tienes porqué poner mala cara o hacer comentarios que ofendan a las personas que se preocupan por ti. Afuera hay un verdadero mundo real del que te estás perdiendo a diario, y convertir tu celular en el reportaje de tu vida no es lo más correcto, así que aprende a escuchar a los demás.
Foto: Istock.